viernes 23 de mayo de 2008

Joventut 90, Barcelona 93 (Por Javier Montes*)


El baloncesto es muy injusto. El primero de la liga, eliminado; el segundo de la liga, contra las cuerdas. Menos mal que ellos ya tienen pase para la Euroliga (el Madrid por quedar primero en la liga regular y el Juventud por ganar la Uleb esta temporada). El basquet necesita una renovación urgente. ¿Cómo puede ser que un deporte de equipo en el que somos campeones del mundo y subcampeones de Europa tenga este seguimiento? Nadie sabe ya cuándo juegan ni en qué competición lo hacen. Deberían fijar unos horarios inamovibles (el sábado por la tarde, los domingos por la mañana,los viernes por la noche... que negocien con la tele).


Creo que se podrían hacer divisiones, en plan NBA con las conferencias. Si la liga no es suficiente para hacer negocio, pues que hagan conferencias. La norte, la centro, levante y sur. A saber:

Norte: Breogán Lugo, Ourense, León, Gijón, Cantabria, Bilbao, Tau.
Levante: Girona, Barcelona, Juventud, Pamesa, Menorca, Manresa y Cai Zaragoza.
Centro: Valladolid, Madrid, Estudiantes, Fuenlabrada, Guadalajara, Plasencia, Cáceres y Toledo. Sur: Unicaja, Granada, Canarias, Los Barrios, Murcia y Cajasol.
Enfrentamientos entre todos y luego play off estilo NBA. Eso sí engancharía. ¡¡¡Estoy indignado!!!
*Javier Montes es periodista

Inmediatez de cómic


El concepto inmediatez, además de expresar una propiedad valorada en la profesión periodística, puede referirse a la capacidad que tienen algunos de mostrarse de manera fulminante, en un visto y no visto, ante un auditorio a priori más o menos cómodo o cercano. Lo inmediato en este caso sería un recurso empleado por aquellos que juegan con la sorpresa para convencer a unos interlocutores ganados de antemano por ser familia, compañeros de trabajo o amigos. El problema viene dado si se emplea en contextos inapropiados y el receptor de una verborrea exprés percibe el gesto como tomadura de pelo o como una mención latente a su hipotética condición de ignorante. Casos encontramos muchos en el día a día, pero voy a ilustrar un ejemplo que no dejará la puerta abierta a las dudas.
Alejandro sabía mucho del mundo del cómic, tanto que guardaba celosamente en una habitación de su casa habilitada para tal fin unos 34.000 ejemplares. Batman, Spiderman, El Capitán Trueno, Superman, Los Cuatro Fantásticos, Conan, Tintín, Asterix y Obelix… pocos títulos se le habían resistido desde que, con 10 años, comenzó su afición. Tres décadas más tarde, emancipado, alejado de su hogar familiar y devorando grandes dosis de tiempo libre, había erigido en las paredes de su piso de soltero un santuario de la ficción dibujada. Amante de los viajes a las mecas de los números perdidos, de los borradores de ediciones especiales, de las tapas de aquellos coleccionables imposibles, de figuritas de plomo vendidas hace años para celebrar una tirada especial de Marvel, de máscaras de Hulk tridimensionales levantadas sobre la página 20 del número cero del superhéroe verde, estaba siempre dispuesto a charlotear sobre su afición sin ser pesado. Era una persona bastante flexible, que sabía escuchar, atendía a los argumentos favorables y retenía los que contradecían sus pensamientos con olor a página rugosa y a tinta. Siempre había dicho que el mundo del cómic había entrado hace años por la puerta grande del arte y que podía ser considerado una disciplina digna de museos, de foros de expertos y de huecos en páginas de publicaciones especializadas en Bellas Artes.

Siguió dando rienda suelta a su afición hasta que tropezó con la inmediatez del intonso. No escuchó más que “el cómic es para anacoretas y fracasados que, al no encontrar la llave de la sociabilidad, se encierran en su fantasía de lata”. El artífice de tan ‘atinada’ aseveración, entonada con la seguridad del demagogo, del que sabe mucho de no saber nada, no pudo terminar de pronunciar la última ‘-a’ de su frase porque el pitido del bofetón que recibió del tolerante aficionado expuesto a las consecuencias de una inmediatez adulterada le dejó en una dimensión alejada de la realidad, más propia del color anaranjado de el hombre de piedra, o del rojo tomate de Spiderman.
picture by marvel

jueves 22 de mayo de 2008

El blog instantáneo


La fotoperiodista Marga Ferrer ha pasado a formar parte de la comunidad bloguera desde el pasado día 20 (http://margaferrer.blogspot.com/). Su bitácora es bastante visual, un muestrario de gajos de experiencia profesional presentado con comentarios ilustrativos de cómo, dónde o por qué hizo las fotografías que dispone en este espacio virtual.

Desde aquí, pues, damos la bienvenida a un blog que habla de fotografía sin tapujos y aporta la visión de la autora al respecto de unas instantáneas que forman parte ya de su círculo de recuerdos.

miércoles 21 de mayo de 2008

Turbas


Turba: muchedumbre de gente confusa y desordenada.
Turbamulta: multitud confusa y desordenada.


El Diccionario de la Lengua Española define así un concepto puesto de moda entre los medios de comunicación durante la última semana a propósito de los incidentes racistas registrados en Nápoles (Italia) y en Sudáfrica. Individuos que, sumados, se convierten en bullicio y, a su vez, espoleados, componen una masa ciega, alterada, deforme, mostrenca y cobarde bajo la que se cometen atrocidades como las significadas. A buen seguro, cada uno de los agresores son personas respetadas en su entorno más próximo, o pasan desapercibidos entre las rutinas cotidianas de su barrio, o van al fútbol y no leen como la mayoría, o comen con la boca abierta mientras mandan callar a sus mujeres porque ellas tienen que lavar platos, o pegan a sus hijos cuando les desobedecen, o extorsionan a prostitutas, o no salen del armario, o se ensañan con la impotencia de los perdedores contra los que culpan de sus desdichas. Comportamientos, privados o públicos, que en el entorno en el que se producen se catalogan con parsimonia como normales. Personas normales que no cometen delitos hasta que cruzan la frontera de lo delictivo y entonces sus vecinos, con cara de corderos degollados, se lamentan preguntándose cómo es posible que fulanito cometiera una locura de tal magnitud, si era una persona normal.

Cuando esas personas normales quedan convocadas por una voz inerme, por un rumor, por un titular mal colocado en la primera página de un periódico o por el alegato racista del político de turno, las consecuencias suelen ser lamentables y desproporcionadas; atentados contra los derechos humanos. En Nápoles, además de basura, se acumula ignorancia en masa que culpa de los males de una mala gestión política a una etnia que siempre había ocupado un barrio como personas normales, con personas normales. En Sudáfrica, un país que, desde su democratización, siempre había lucido de respeto multirracial, las turbas han quemado con su ira en dos días esa imagen y ese respeto por el que líderes de opinión como Nelson Mandela lucharon durante años.

Turba, turba, turba. Miedo, miedo, miedo. La condición humana, al rebufo de la masa, se envilece.
picture from www.lanacion.es/.../2008/04/berlusconieok.jpg