jueves, 11 de octubre de 2007

El comentario de un ignorante


Como oyente de la Cadena SER sufro en las últimas semanas una desazón muy pronunciada provocada por el conflicto televisivo al respecto de las retransmisiones deportivas. Puedo estar de acuerdo con que los derechos los gestione legalmente quien los posee y que, en consecuencia, los haga efectivos a través del pago por visión o como considere oportuno. Puedo estar de acuerdo con que otra productora no puede apoderarse de esos derechos amparándose en que los clubes tienen firmado un compromiso con ella. Puedo estar de acuerdo con que el juez intervenga en el conflicto y sentencie que la explotación de los partidos de fútbol se quede como hasta ahora, dando la razón a una de las dos partes, en este caso AVS. Puedo estar de acuerdo con que se haga justicia entre dos partes empresariales implicadas.

Pero me importa bien poco, me molesta y me descorazona seguir pensando que escucho un medio plural e independiente como la SER cuando desde su parrilla de programas se machaca hora tras hora desde hace semanas que “por el bien del oyente AVS debería…”; o que “el oyente saldrá ganando si...”; o “buena noticia para el oyente que ahora volverá a ver los partidos en PPV”...

Me niego a formar parte del pastel empresarial de su grupo. Por favor, sea bueno o sea malo para mí, no lo decidan ustedes por mí en función de las empresas que sean afines a su cartera empresarial. Deberían saber que la audiencia, aunque masiva y heterogénea, no es un bulto sospechoso de gente ignorante. Me insultan cuando deciden por mí lo que es bueno o lo que es malo sólo porque lo bueno sea para ustedes su empresa y lo malo la otra parte del conflicto. Detengan esta sinrazón y dejen pensar en paz a los oyentes, que decidan si es bueno para ellos ver el fútbol gratis, pagando y escuchando el sonido del carrusel a la vez, viéndolo en un bar, con sus amigos o con una amiga siempre fiel: la radio, que nunca había sido tan partidista desde las desconexiones del parte del régimen.

Viva el carrusel, el larguero, hoy por hoy, la ventana... y la radio si tiene competencia pero sin corporativismo machacón para convencer al oyente de que es un elemento más de algún entramado empresarial. Afortunadamente, la radio como medio de comunicación tradicional cuenta desde hace unos años con el soporte web para que los oyentes pueden alzar la voz con libertad, más allá de la selección interesada y del capricho del control de llamadas de antaño. Lo dije en una de mis anteriores reflexiones y lo vuelvo a repetir hoy: ¡Viva la radio! (manque les pese a unos pocos empresarios y correveidiles que prefieran pagar por ver).

1 comentario:

oscar dijo...

Comparto tu teoría pero falta aplicarla a la práctica: apagón de los medios prisa un día para que esa audiencia ignorante a la que te refieres les demuestre que tiene materia gris.