martes, 30 de octubre de 2007

Locos por la hora


Las normas internacionales respecto al cambio de hora sólo sirven para sumir a los ciudadanos en una confusión corporal similar a la sensación producida por una bofetada emocional o por un viaje intenso. Si encima, como leemos en los últimos días, el ahorro energético, pretexto principal por el que se modifica el horario, es igual a cero, ¿para qué tenemos que seguir expuestos a esta tortura cada seis meses? Dos domingos al año de excitación horaria con el que intentamos reconducir nuestras ya de por si rutinarias vidas hacia una hora más o una hora menos. En el último caso, el que nos ha tocado afrontar desde la madrugada del sábado al domingo, personalmente ha sido bastante traumático. Salida nocturna del sábado, visita de fin de semana en casa y una hora menos. Un cóctel perfecto para provocar la oportuna confusión, el dolor de cabeza y un hambre voraz a destiempo.

Porque a uno le entra la sed cuando no toca y el hambre a la hora del café. Si el café está adulterado de antemano porque se ha quemado por estar demasiado tiempo expuesto al fuego del hornillo, la cerveza del aperitivo ha perdido la presión y el desayuno sabe a resaca, ¿qué peor día existe en el año? Después uno se destempla como no le había ocurrido antes de cambiar la hora y se ve obligado a enchufar a todo trapo la calefacción, por lo del ahorro energético. Qué normas tan poco consensuadas con los hábitos sociales. Qué forma de perder un tiempo ganado de antemano. Devuélvanme mi hora, que llevo dos días sin rumbo. No me hagan esperar hasta marzo. Tic tac, tic tac, tic tac…

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, soy Akane4 (Sonia) hablamos por el chat de libros. ¿Escuchaste algún relato de Teo Rodríguez?
En cuanto al cambio de hora, a mí me parece una tontería, me parece más para molestar que para otra cosa.
Y la votación del próximo presidente, espero que no sea Rajoy, entre otras cosas es el que dijo que en Galicia no había marea negra, por decir alguna mentira al azar...
No aguanto a Rajoy, creo que con él iríamos hacia atrás.
Saludos.

oscar dijo...

No sé que ocurre con el formato de los relatos de la página de Teo Rodríguez pero no se escuchan. He intentado acceder varias veces y no he podido escucharlos. Aunque sí deja claro en la web que su estilo se fundamenta en la recreación de sus sueños de miedo. Por cierto, el último de ellos, el de la radio, lo escuché en directo cuando se emitió hace dos sábados en Milenio 3. Daban ganas de apagar el transistor...

Duermevela dijo...

El cambio de hora tiene, al parecer, una explicación económica: el ahorro energético.
En mi opinión no se trata más que de un juego excitante: echar de menos.
Si no hubiera estos cambios traumáticos nos devoraría la rutina que mencionas en tu magnífico post. Pero este choque horario nos lleva a echar de menos ayer y ansiar marzo. Pasado y futuro. Melancolía y expectativas.
Hay algo hermoso en la derrota, incluso de una simple hora. Ya lo decía Pessoa de viajar, no deja de ser perder países.


David.