lunes, 15 de octubre de 2007

Puntos con olor a azufre


El demonio debe de oler a azufre, y no porque lo haya dicho Hugo Chávez, sino porque las metáforas referidas al averno siempre han apuntado hacia ese aroma. Si lo pensamos, podría ser una pista para escapar de las escenas en las que algo nos advierte de la inminencia de un peligro. Pero el sentido práctico de la vida, el utilitarismo reinante y la necesidad de cumplir con lo marcado por las pautas institucionalizadas de la sociedad nos trasladan de forma permanente hacia el núcleo del olor. Cuando un angelito decide ponerse al volante de un vehículo marcado de antemano por la semilla de la tragedia el olor se hace más intenso. Los pecados del descuido, el exceso de velocidad, un estado de embriaguez, el cansancio, la inexperiencia, la falsa confianza o el sueño suelen llegar espolvoreados delicadamente por ese olor a azufre que elimina la pureza inicial del conductor.

Términos eclesiásticos a parte, para que nadie deje de leer bajo el prejuicio de la culpa o del encasillamiento ideológico del autor a riesgo de equivocarse, el botín de puntos con el que parte un ciudadano que tenga volante ya huele de partida a azufre, consecuencia de la epidemia que contagia de forma masiva a la población con licencia de conducción. Es insoportable contar de 20 en 20 los fallecidos en las carreteras cada fin de semana. Unos tendrían más puntos que otros, algunos esperaban acumular alguno extra por su expediente impoluto a lo largo de más de 30 años de servicio al volante, y los que a pesar de contar con el aviso de carecer ya de punto alguno cogieron sin pudor su flamante coche porque quedaron a las 12 horas con… la dama negra. El cambio de marchas es más importante que el cambio climático. Las empresas de automoción lo saben y desde sus factorías, donde el olor a azufre es aún más intenso si cabe por la contaminación que propinan, se esfuerzan ahora por ser los más ecológicos del planeta. Así, se empeñan en demostrar quiénes son los que menos emisiones contaminantes emiten para que el conductor pueda descansar en paz, sabiendo que a pesar de morir en la carretera, ha contribuido a la mejora del medio ambiente. Su legado, esos puntos con olor azufre testigos de que algo esconde un comportamiento social en la curva del materialismo. Frena.

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