viernes, 2 de noviembre de 2007

4,647 = 3,14




No es un número de vuelo, tampoco el de un preso, ni siquiera es una terminación de la lotería de navidad. Se trata del índice de referencia para fijar el tipo de interés de la mayoría de hipotecas que se firman en Europa, el verdadero número pi de nuestros días. La noticia es que por primera vez en dos años ha bajado, lo que significa que cuando toque la revisión de los préstamos hipotecarios los consumidores comprobarán absortos que pagarán un poco menos de intereses a sus amigos los bancos. Si hace dos años pagaban 600 por lo que hoy pagan 900 euros, mañana podrán tomarse ‘gratis’ un buen almuerzo a la salud del Banco Central Europeo y pasado mañana podrán irse a comer a ese restaurante que no pisaban desde hacía 730 días. Baile de números y de lógicas matemáticas adaptadas a la realidad de una sociedad mileurista ahogada por un sistema que impone nacer, crecer, estudiar lo que no gusta, ennoviarse, casarse, comprar casa y morirse del asco con las deudas contraídas. Un maravilloso mundo que ni Alicia hubiera soñado en su País de las Maravillas.

El precio del dinero que no se tiene es motivo de celebración porque cuesta 0,1 menos que hace un mes. Prefiero que me comuniquen con letras de molde que el hambre se ha terminado en África, que a algún miembro de mi familia le ha tocado la lotería (sería generoso conmigo, espero) o que mi artista favorito viene a España a amenizar la atrofia social con un concierto multitudinario. Es que no quiero vivir obsesionado con datos que asfixian al más pintado. Mientras, pelotearé al euribor para que muestre clemencia y siga bajando su índice hasta que podamos coincidir tres amigos en ese restaurante que sirven una carne tan bien hecha.

No hay comentarios: