jueves, 15 de noviembre de 2007

Cada uno en su papel


Siempre he preferido la versión original de los famosos que su faceta descontextualizada. Episodios como el protagonizado por Melendi en su primera aventura transoceánica en dirección a México confirman que cada cual debe destacar donde le toca. Cuando un artista encabeza titulares por menesteres alejados de su profesión suele caer en el ridículo más absoluto. El caso de Melendi, revolucionado y fuera e sí en un avión, no es el primero ni será el último. Un breve recorrido mental por diferentes puntos del planeta nos permite rescatar salidas de tono como las de Britney Spears, la afición cleptómana de Winona Ryder, el episodio del rey de España en Chile, los flirteos amorosos del presidente francés, los hábitos sexuales de Hugh Grant, los malos vicios de Kate Moss… o los numerosos y habituales ridículos mostrados por personajes de renombre en programas habilitados para destripar su lado humano.

Todos tenemos un lado humano, la diferencia es que a unos se nos reconoce precisamente por esa vertiente de nuestra personalidad y, a otros, los famosos, por el papel que desempeñan en una vida ficticia en la que ostentan efectivamente esa condición. Y me refiero a la gente VIP de verdad, no a los bodrios y mostrencos que presentan a diario seudoperiodistas en la pequeña pantalla. Gente que debe guardar las formas para que su fama no se desplome. Los futbolistas, mejor que hablen en el terreno de juego; los toreros, que lo hagan en el ruedo; los actores, que actúen siempre para no ver su lado real; los cantantes, que canten para evitar cantadas como la referida por el artista asturiano. Cada cual debe desempeñar el papel que el destino le ha asignado en la vida y procurar no desafinar. La oferta es tan amplia que no cuesta nada defenestrar a la estrella. ¡Marchando una de huevos estrellados!
photo by marga ferrer

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Está claro que lo de Melendi es una subida de tono que no tiene justificación ni merece tenerla pero en este tipo de casos siempre pienso en lo mismo. ¿Qué habría pasado sin en vez de Melendi el que se desfasa soy yo? ¿Acaso alguien no se ha desfasado alguna vez en su vida?
Creo que por ser estrella o famoso también tienen derecho a equivocarse porque, además de estrellas, son personas. Como yo.
Quizás yo no me habría desfasado así, no lo sé, pero la repercusión y las consecuencias siempre son diferentes cuando la cara es de un famoso.
¿Tienen que ser perfectos? Sí, pero sólo en su faceta. Es decir, en el terreno de juego dando patadas al balón si es futbolista, en el ruedo haciendo manoletinas si es un torero y, en el escenario metiéndose al público en el bolsillo si es un cantante. La 'cantada' de Melendi es fea, insisto, no tiene justificación. Ni miedo al avión ni leches. Se desfasó y la cagó pero... ¿quién no la ha cagado alguna vez?

Óscar dijo...

Sí, pero el problema que tienen las estrellas es que su ámbito laboral trasciende las paredes de una oficina, una nave o de un ámbito geográfico concreto. Cuentan con ese problema añadido y también encuentran una compensación económica acorde con el sacrificio. Si un jefe, en tu ámbito laboral, localiza problemas relacionados con un empleado conflictivo la solución suele ser el despido o la advertencia.
Todos la cagamos alguna vez pero a veces como válvula de escape a vidas notariales que no encuentran consuelo más allá de una borrachera o de una conversación subida de tono... Siempre fuera del ámbito laboral y en escenarios domésticos.

David dijo...

Para mí Melendi tuvo mala suerte.
Si SM Juan Carlos I hubiera estado en ese avión a lad primeras de cambio le habría dicho "¡Por qué no te callas!"
Y listo.

Anónimo dijo...

Estrella?

Supongo que hablamos de una persona que todos conocemos y que su renta está por encima, muy por encima de la media.

Papel?

El que interpretamos en la vida, aúnque estemos pordridos por dentro.

Hablamos de nombres y apellidos o hablamos del concepto en si?

Si hablamos del concepto, cuidado con lo que cada uno escribe, hablamos todos en tercera persona y me hace reir.

Óscar dijo...

No se trata de hablar en tercera persona, sino de unicar a cada uno en el lugar que le corresponde. Yo, particularmente, primera persona, no soy una estrella, luego mi ámbito de responsabilidad dse reduce sobremanera. No tengo que predicar con el ejemplo a un grupo de seguidores, sólo he de comportarme como un trabajador responsable en un ámbito laboral concreto y como persona anónima que acata unas normas de conducta institucionalizadas en sociedad.

Anónimo dijo...

como persona anónima que acata unas normas de conducta institucionalizadas en sociedad.




Jajajajja.

Anónimo dijo...

puede gustar o no, pero hay unas reglas de juego marcadas por ley, a unos les provoca risa, a otros llanto.