martes, 6 de noviembre de 2007

Cerebros que mueven el mundo


Desde hace unos días, la industria de ficción de Hollywood sufre las consecuencias de una huelga sine die que protagonizan los guionistas de las principales series y programas del prime time estadounidense. Un prime time cuya resaca salpicará meses después las parrillas de programación de las televisiones de todo el planeta, que de momento sonríen al contar con numerosos capítulos en diferido. Nos damos cuenta, pues, que basta una queja para que este mundo dependiente de terceros se desvanezca como un azucarillo. Porque las grandes estrellas de la CBS o de la ABC dejan de serlo cuando alguien no les escribe previamente en un papel si tienen que reír, dónde pueden introducir el chiste del día o por qué no deben hablar de esa cuestión tan polémica que les restaría audiencia. Algo que podemos trasladar a los actores de la pequeña y de la gran pantalla y a otros actores que deciden nuestros destinos: los políticos, monarcas, empresarios y demás seres con capacidad decisoria.

¿Se imaginan qué haría un presidente de cualquier Gobierno sin el texto que le escriben sus responsables de gabinete cada vez que tiene una comparecencia pública? Los cerebros que mueven el mundo tienen el poder de redactar los titulares del mañana. Cuando un líder político convoca una rueda de prensa lo hace con la tranquilidad de saber que alguien rebusca entre los entresijos del lenguaje para quedar lo mejor posible ante los medios de comunicación y ofrecerles el titular más creativo e impactante, siempre y cuando los intereses de su ideario queden resguardados. ¿Qué harían los reyes y príncipes sin las letras unidas de un protocolo rancio pero necesario para el papel de representación estatal que desarrollan?

Los guionistas, en todos los niveles, son esos muñequitos con nombres y apellidos que siempre permanecen en el anonimato pero cuando hablan en alto provocan un vendaval que arranca de cuajo el castillo de naipes de la mentira. Esta vez ha sido la ficción hollywoodiense, pero que nadie se quede de brazos cruzados porque como a alguno se le ocurra solidarizarse con la causa y alzar la voz… adiós ruedas de prensa, comunicados institucionales, conferencias políticas, visitas de cortesía o debates parlamentarios.

2 comentarios:

Duermevela dijo...

¿No tendrá ningún político la habilidad de contratar ahora a un guionista de Hollywood?

David.

Óscar dijo...

David, creo que un político carece de esa habilidad, a no ser que se lo aconseje algún guionista...

Óscar