miércoles, 21 de noviembre de 2007

Es el motor


El motor de la sociedad está gripado, como el de mi lavavajillas, que han tenido que cambiarlo porque venía defectuoso de fábrica. Por cierto, aconsejado por alguien cercano, me he visto obligado a poner un lazo rojo en la entrada de mi casa para alejar la mala suerte. Últimamente producto que compro, producto que he de devolver o que me reparan. Ya les advertí en reflexiones anteriores que siempre he tenido fama de ser un poco cenizo, por lo menos en la versión más jocosa de Óscar Delgado.

Pues eso, o somos demasiados los cenizos en la sociedad o el motor que la empuja está gripado desde hace tiempo. No es normal que el pan suba como en tiempos de crisis bélica, que la leche se convierta en producto de lujo o que coger el coche venga precedido de un acto de reflexión propio de cuando alguien compra un electrodoméstico de última generación por el que desembolsa una cantidad representativa en proporción a los ingresos domésticos generados. Porque del euribor ya hablamos hace poco, pero no se ha quedado manco en la cantidad de levadura que ha vertido sobre el ya de por sí esponjado precio de las hipotecas.

Una suma de factores que condicionan que nuestro consumo se haya ralentizado hasta cotas propias de sociedades menos avanzadas. Si presumir de ser una de las 10 potencias mundiales significa quedarse en casa, prefiero entrar en la meta en una posición más discreta. ¿Pedimos la foto finish?
photo by somos

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿no sería mejor ser electrodoméstico?

Suerte