sábado, 24 de noviembre de 2007

Imaginación


Leo estos días un libro con el que pretendo rendir homenaje a Umbral, ‘La leyenda del césar visionario’. He apretado el botón de ‘pause’ porque necesitaba escribir sobre algo que nublaba la comprensión de las palabras que leía, algo que inutilizaba el ejercicio de avanzar en las vicisitudes del personaje principal, una persona obligada a vivir las crueldades de la guerra civil española en el bando nacional. Crueldades que, como cualquier lance bélico, hieren de gravedad la vergüenza de la condición humana. Umbral, como otros muchos, tiene eso, que despierta el sentimiento de aquel que aborda su obra con interés, lo que delata su virtuosismo literario. A unos les causa estupefacción o indiferencia y a otros su lado más reaccionario o comprometido.

Pero no se trata de hablar ahora de las ya de por si demostradas virtudes literarias del escritor que nos dejó el pasado verano. No habría hecho falta detener la armonía del momento referido. Quiero apelar a la imaginación, a nuestra imaginación de lectores. Somos pintores de realidades lejanas, representantes de escenas cotidianas, viajeros sin destino que se abastecen de la experiencia personal o de la narrada para dibujar situaciones. Contamos con una producción propia de imágenes dormilonas que despierta al compás del toque de atención que recibe a través de obras como la apuntada. Disponemos de la herencia del imaginario colectivo para representar en milésimas de segundo las realidades que nos trasladan a diferentes países, estaciones o recuerdos. Ostentamos, pues, la riqueza del conocer sin estar, del hablar sin gastar saliva, del oler a podrido en un bosque de rosas. Aún así somos vagos. Yo también prefiero el susurro de unos planos bien producidos y dirigidos en la gran pantalla. ¿No ocurre lo mismo con la televisión y la radio?

Permítanme regresar ahora a la Salamanca de 1936…
photo by marga ferrer

3 comentarios:

isasira dijo...

Me habló Javi de tu blog y hasta ahora no había dado con él, cortesía de duermevela... Me pasaré por aquí de vez en cuando y, algún día, quizás me atreva a dejarte paso al mío.
Un beso desde Sevilla.

Anónimo dijo...

Bienvenida a la casa de la reflexión. Tendrás que dar paso al tuyo y al minirelato que convengas, soy todo ojos...
besos desde el Mediterráneo.

isasira dijo...

Acepto la invitación de minirelato, pero te advierto que últimamente todo me sale melancólico...