lunes, 19 de noviembre de 2007

Las de siempre


Mantener la tensión dramática de los aficionados. Esa es la difícil misión que asume la UEFA cuando organiza una fase previa de la Eurocopa de fútbol. Edición tras edición lo consigue. Desde que tengo uso de razón, siempre se ha evidenciado que la siguiente iba a ser la competición que echaría de menos a tres o cuatro selecciones de las grandes. Eso siempre sobre el papel porque, una vez más, el próximo torneo, que acogerán Suiza y Austria en 2008, contará con todas las que tenían que estar. España, Italia, Inglaterra, Alemania, Francia, Portugal, Holanda… no faltarán a la cita con el fútbol internacional. Es un guión habitual al que asistimos unos espectadores cansados de fases clasificatorias y de representaciones teatrales de baja intensidad por lo previsible de sus actores.

Si alejamos la vista hasta Sudamérica, allí ocurre exactamente lo mismo. Ahora andan liados con la clasificación para el mundial de 2010 y las quinielas vuelven a situar a Brasil con problemas y a Argentina con dudas. Es algo cíclico, siempre ocurre. En la clasificación para Alemania 2006 y para la de Corea y Japón 2002, Brasil ya se encontró con hipotéticas dificultades para entrar. Luego llega el momento de disputar los campeonatos y siempre están y ganan los mismos. Ello a pesar de que en el transcurso de la competición también se impulsan pronósticos como “este año habrá final sorpresa”, “todo apunta a que las favoritas dejarán de serlo”, “ojo a esta selección que puede llegar a la final”… Frases enlatadas constitutivas de un guión que desmerece la realidad. Los aficionados no son fieles al fútbol por este bombardeo de miedos, propio de un merchandising caduco, lo son por la pasión que les suscita el simple recorrido del balón hasta la red.
photo by marga ferrer

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