viernes, 16 de noviembre de 2007

Ni cinco minutos


No sabemos vivir sin luz, ni siquiera hemos dado un margen de cinco minutos a la energía para demostrarnos que podemos hacer frente al cambio climático. El intento de algunas organizaciones sindicales y ecologistas para que ayer por la tarde hubiera un apagón global ha quedado reducido a gestos voluntarios aislados entre una maraña de luces, calderas, motores, condensadores y demás artilugios contaminantes que no descansaron en su lento camino hacia nuestra autodestrucción. El que suscribe no pretende dar ejemplo porque las circunstancias de la vida cotidiana me condujeron a desenlazar un reto deportivo coincidente con la hora propuesta para el apagón. Perdí el partido, pero la sensación de derrota fue doble por no haberme sumado a tan edificante cita con la reducción del consumo de energía.

Aún así, me quedan dudas. No sé si este tipo de iniciativas conseguirá concienciar a los que de verdad tienen la capacidad ulterior de decidir nuestros destinos en el corto plazo: aquellas instituciones, órganos administrativos y gobiernos que dirigen sin brújula el futuro de los que vendrán detrás de nosotros. Una medida como la de ayer debería haber sido promocionada con campañas de difusión que explicaran a los ciudadanos la necesidad de realizar gestos por el ahorro de energía y ser convocados en lugares públicos para demostrar que se podía detener el mundo cinco minutos por la causa. Algo falla.

Cuando en un pequeño municipio se produce un incendio, normalmente todos sus vecinos dejan lo que les atañe para luchar contra las llamas. Organizan cadenas humanas con pequeños eslabones de agua para acabar con la amenaza que se cierne sobre sus hogares. Un rumor envolvente es el que les convoca sin la necesidad de organizar simulacros previos que coordinen sus esfuerzos. Si aumentáramos la escala de concienciación y el grosor de los eslabones quizá podríamos hablar de lucha efectiva contra un cambio climático que devora nuestros destinos.
photo by somos


P.D.: los organizadores del mundial de motociclismo prevén incluir en el calendario de 2008 un gran premio nocturno en el desierto de Qatar. La novedad: inmensas torres de luz que permitan a los pilotos "tener la sensación de que conducen de día" (sic.). ¿Absurdo despilfarro no?

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