domingo, 11 de noviembre de 2007

Respuesta provocadora


“¿Por qué no te callas?”, espetó ayer el rey de España al presidente venezolano Hugo Chávez. Definitivamente, la huelga de guionistas hollywoodienses ha surtido efecto. Los mandatarios internacionales se han lanzado a la arena de la improvisación por si acaso a sus jefes de gabinete se les ocurriera actuar igual que sus homólogos en el arte de crear escenas de ficción. El rey, el primer español en eso de leer discursos enlatados, ha sorprendido a todos por primera vez en su historia con una reacción más propia del ámbito privado en un enclave oficial como la XVII Cumbre Iberoamericana clausurada en Chile.

¿La monarquía evoluciona o envejece? De mayores es ser gruñones y el rey ha mantenido la compostura durante muchos años hasta que su cuerpo le ha pedido marcha. Dice un antiguo refrán que dos no riñen si uno no quiere; y una persona que lleva las riendas de la alta representación estatal no debería caer en provocaciones procedentes de un provocador profesional. Suena tautológico, pero el provocador que provoca y no obtiene respuesta se suele quedar con cara de tonto, más todavía si se desenvuelve en el espacio público. Si, por el contrario, consigue la reacción de tan insigne cromo, el ganador de la cumbre es él. Ni el hambre, ni el agua, ni Zapatero, ni Aznar. Digan Chávez, provocador real.
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2 comentarios:

El Griffon dijo...

No entiendo la casi total unanimidad de los medios de comunicación españoles defendiendo (¡e inculuso alabando!) la acción del rey. No es justificable. El patrioterismo barato da pena. Lo de Chávez era inaceptable pero ZP respondió bien y el rey no.
Por otro lado, ¿dijo Chávez alguna mentira?

Óscar dijo...

La historia del Griffon, del sieur Griffon para ser más exactos... eso sí que es un repaso por la historia.

nadie miente si el que recibe el mensaje lo destripa y lo analiza.

Saludos cordiales.

Óscar