martes, 13 de noviembre de 2007

Sangre azul


Ahora los duques de Lugo anuncian una interrupción voluntaria y temporal de su convivencia. Asistimos a una metamorfosis sin precedentes de la sangre azul hacia rasgos naturalmente humanos. La tradición de los linajes reales marca que los estados de ánimo o la condición sentimental de sus miembros no deben interferir en el recto protocolo que proyectan a sus súbditos. No hay que mirar muchos ejemplos para encontrar príncipes gays, princesas obligadas a casarse por unas tierras o infidelidades que nunca traspasaban los muros de palacio salvo para alimentar los rumores entre los villanos. Si existen todavía monarquías en pleno siglo XXI es porque de una forma u otra la realeza ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin modificar ni un ápice sus costumbres inmemoriales. Con todo, el peligro que corren sus componentes estriba en hacerse de carne y hueso a los ojos de sus conciudadanos. Es lo que está ocurriendo en los últimos días en España.

¿Desde cuándo un matrimonio real puede disolverse sin producir un escándalo?, ¿no deberían aplicar el protocolo y separarse de facto pero sin eco a la opinión pública?, ¿pervivirá el modelo de realeza tradicional? Es curioso asistir desde la barrera a tales movimientos, más significativos que cualquiera de las bodas, bautizos y comuniones que la monarquía ha celebrado siglo tras siglo como si fueran perfectos. Pues no lo son. Es, al fin y al cabo, una buena noticia, aunque para muchos tradicionalistas supondrá un desengaño igualable al del niño que descubre la mentira de los reyes magos. El rey manda callar fuera de guión a un presidente, su hija encuentra en esa naturalidad el mejor momento para anunciar a bombo y platillo su separación. Nadie podrá acusarla de ser la pionera de una espiral que conduce hacia la naturalización de seres con manías de este mundo.
photo by marga ferrer

4 comentarios:

Anónimo dijo...

La sangre azul. ¿Sabrás qué en el espacio la sangre se ve azul por falta de oxígeno, no?
El tema del que hablas, es un tema que da para mucho.
Yo creo que a la monarquía como a la iglesia, le queda poco de vida.
Es verdad que la monarquía se ha adaptado algo, pero el pueblo parece que no se ha adaptado igual de bien, dentro de lo que cabe.
Si no, acuérdate de Eva Sanum. La gente dice que el príncipe se tenía que casar con quien el quisiera, pero más bien parecía que querían decir, que se tendría que casar con quienes ellos quisieran.
Lo de la separación de Elena, bueno, no hay tanto escándalo porque era algo que se veía venir.Que conste que yo me acabo de enterar por tu blog. No estoy muy puesta en estos temas.
Y la frase del rey, la gente lo toma como algo político, yo simplemente veo a alguien que se cansó de aguantar a otra persona, como nos pasa a todos de vez en cuando. No creo que haya que darle más vueltas. Pero la gente lo utiliza todo para criticar.
Sobre todo en política, y conocí a algunos. Utilizan cualquier cosa.

Sonia.

Óscar dijo...

El problema es que ellos mismos se han atado a unas normas protocolarias retrógadas y cuando se apartan de ese comportamiento producen crujidos sociales.

Óscar

Vicent dijo...

Jajajaja, semillas aposentadas en una rica tierra y que hoy alcanzan la mayoría de edad, tienen sus trabajos, sus sueldos, su casa, su buen coche, y algunos lujos de la clase media que de vez en cuando nos podemos permitir.

Gracias sin lugar a dudas al Señor Don Juan Carlos, que en algunos momentos trabajaba desde la sombra y en otros momentos de crisis supo llevar al país a un estado que actualmente todos disfrutamos.

Esa figura hoy por hoy es intocable, hablar pues del principe que aún no se ha ganado el pan que como ni los coches que conduce y mucho menos el chalet que posee.

A pesar de que...la mejor de las situacíones es que un pais no tenga rey?

Pues a nivel comparativo con el resto de paises de la union europea hemos escalado sitios de forma acelarada desde entonces.

Att.

Óscar dijo...

Efectivamente, el rey ha jugado un papel necesario en la transición a la democracia en este país y a su consolidación pero, ¿es necesario un sucesor ahora que las libertades nos permiten, entre otras cosas, intercambiar sin censura opiniones de este calado?

Sinceramente, considero que es un modelo agotado, no hay más que levantar la vista hacia los países que conducen los destinos del mundo para significar que no hay ni rastro de monarquías.