miércoles, 7 de noviembre de 2007

Sarkozy


Nicolás Sarkozy es más conocido que Jacques Chirac, por lo menos esa es la sensación que queda tras su primer semestre como presidente de la República Francesa. Si bien es cierto que se ha hecho famoso a golpe de exclusivas ofrecidas por los soportes donde a él nunca le hubiera gustado destacar: en las revistas del corazón y en los confidenciales. Es más un hombre de moda en ese género que en el apartado de las decisiones políticas. Sabemos que tenía problemas con su mujer, que se ha divorciado, que de sus vacaciones en Estados Unidos trascendió una foto manipulada de su torso, que dejó en la estacada a una periodista estadounidense tras formularle una pregunta sobre sus problemas sentimentales… Sarkozy lo sabe y por eso se ha preocupado en los últimos días por lavar su imagen y dejar claro ante su electorado que, ante todo, es una persona que efectivamente trabaja para solucionar las preocupaciones de los franceses e, incluso, las de los españoles.

Ante la ausencia de embajada española en Chad, el presidente francés tomó las riendas de la negociación con su antigua colonia y, ni corto ni perezoso, desembarcó esta semana en España para lucir ante sus ‘conciudadanos’ de capacidad resolutiva. Se trajo consigo a cuatro azafatas de los siete tripulantes españoles retenidos en el país africano acusados de ser cómplices de la ONG francesa Arca de Zoé en el presunto tráfico de niños. O España tiene un peso internacional desconocido hasta ahora o en Francia cuentan con una persona que no sabe a qué recurrir para someterse a un lifting de credibilidad política. Con todo, gracias vecino.

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