domingo, 30 de diciembre de 2007

2007


Si pienso en un balance de 2007 recuerdo numerosas muertes de gente señalada del mundo del arte, la cultura y el deporte. Aunque no se trata aquí de desempolvar recuerdos ya superados, sino de repasar quiénes hemos sido y quiénes seremos en 2008. La verdad es que no es una empresa fácil. Tendemos a resumir lo resumido que resumimos los profesionales de los medios de comunicación. Sesgamos nuestras versiones del acontecer condicionados por el prejuicio machacón que consumimos en la tele, en la radio, en la prensa o en internet.

Si fuéramos capaces de estirar el cuello por encima de esa parodia, seríamos como Truman en un show de luces nuevas, de aromas embaucadores, de religiones sin fanatismos, de mentiras verdaderas, de años sin hojas en el calendario, sin la cuenta atrás de una vida programada al antojo de los que deciden por nosotros. 2007 ha sido 2008 disfrazado de sueños. 2007 ha sido el de las subidas de los precios y el de las hipotecas imposibles; el del terrorismo de ETA, el del paro, el de Sarkozy, Gordon Brown, Cristina Kirchner y el de la crisis de identidad en Bélgica; el del sempiterno fútbol, el de Alonso y Hamilton, y el de Garbajosa; el de Israel, Palestina, Afganistán y Pakistán; el de China antes de Pekín 2008; el del jaque mate de Putin; el de Chad, Senegal, Zoé y Noé; el de Chávez y el del rey de España; el de Perú, Tabasco, Bolivia y Tailandia; el de los bancos en Estados Unidos, el de la banca en Europa; el de la radio en internet y el de youtube en los balances de fin de año.

Flashes de actualidad cuya sombra esconde la verdadera realidad, la que atravesamos todos y cada uno de nosotros en silencio, anónimos, sordos. En 2008 podríamos prescindir de ese ruido, abrir los esfínteres del conocimiento y comenzar a dibujar un mundo más verosímil, menos noticiable. Yo lo voy a hacer. Necesito un 2008 adaptado a mí y a mis circunstancias. ¡Feliz año a tod@s!
photo by marga ferrer

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