viernes, 28 de diciembre de 2007

Día de bromas


¡Qué inocentes somos cuando queremos! Un día en el calendario como el de hoy nos lo recuerda si alguien previamente se acuerda de gastarnos la tradicional inocentada. No sé si será por el siglo XXI pero de un tiempo a esta parte percibo que hemos dejado de gastárnoslas. Nos estamos volviendo demasiado serios, quizás por la metamorfosis anglófila que sufre nuestro país, fenómeno advertido en este mismo blog hace unos días. A lo mejor, sin más, es producto de un egoísmo social que sólo nos hace pensar, respirar y actuar en función de nuestros intereses. La verdad es que gastar una broma no suele reportar más que la carcajada del éxito o la decepción del descubrimiento cuando el implicado cae en la cuenta.

Aún así, el 28 de diciembre siempre seguirá vivo entre los que somos un poco payasos; una jornada propicia para salir a la calle con el espíritu del muñequito de papel pegado a la espalda. Es puente, también, entre la familiaridad de la Nochebuena y la festividad desparramada de la Nochevieja. Sabe bien porque las bromas no se consumen ni se compran, se hacen con cariño. Quería gastar una inocentada a los lectores, pero he considerado más apropiado poner en valor tan insigne día. Inocentes.
photo by inocent

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