miércoles, 5 de diciembre de 2007

Diciembre


Sobremesa del primer fin de semana de diciembre. La televisión, encendida para los fantasmas, habla de fondo en un idioma que suena a despilfarro y a verborrea navideña. Luces tenues impregnan la escena, los días son más cortos, las chimeneas se encienden y las calefacciones alimentan la niebla que emborrona el entorno vecinal. Huele a leña, a castañas, a moquillo, a petardos, a sidra, a cava, a dinero malgastado, a avidez, a familia, a casa. Solidaridad reanimada, sensibilidad adornada con guirnaldas de Carrefour, luces de vida incrustadas en el árbol de la concordia; diciembre anuncia la natividad del señor para los creyentes, el consumo acelerado para los que creen en el mercado y la ilusión para las almas inocentes que creen en otros dioses procedentes del norte de Europa o de oriente.

Diciembre también es mi mes. Soy sagitario, un lunático de invierno, un vividor del último tramo del año. Será por eso por lo que me gusta la Constitución, la navidad, la madre que me parió y la estación de los días más cortos. Un mes que hace milagros, donde cualquier problema se eleva a la categoría de pasatiempo, momento de mi vida en que la lucidez se apodera de la toma de decisiones. Lo que me preocupa es que diciembre ya no es tan frío como antes, hace mucho que no siento enrojecer mi nariz, cosas del cambio climático. No me imagino un diciembre sin lotería y con un factor 90 de protección, la verdad. Pero si en un futuro tocara… ‘cap problema’.
photo by somos

2 comentarios:

Arwen dijo...

¡Me encanta la foto! Sin embargo,no el frío, ni el invierno, ni los días cortos, pero sí la Navidad, porque es alegría, esperanza, el nacimiento...

Óscar Delgado Barrientos dijo...

Una navidad sin frío... qué tibia sería... un ánimo sin aliento... qué neutro sería... un grito sin eco... ecografía de la incertidumbre.

Óscar