jueves, 27 de diciembre de 2007

Familia


Apaga la luz, que no se puede quedar encendida, ¿has cerrado la llave del gas?, no sé a dónde vamos a ir con tantas cosas, supongo que esa maleta se quedará en casa, no cabemos todos, alguien terminará yendo en autobús; ¡ay!, para el coche, se me ha olvidado sacar el queso de cabrales de la nevera; ¿cuántos kilómetros quedan?; dejad a vuestra hermana, que se ha mareado; me hago pis; ¿habéis hablado con el abuelo?; ¡tolón, tolón! mira mi nieto qué guapo está, me lo como, dan ganas de achucharle los mofletes hasta exprimirlos...

Qué escenas familiares nacen del reencuentro de quien tiene la suerte de disponer de una voz cercana, de esa complicidad concebida del ambiente cotidiano, del consejo ofrecido cuando se necesita, de la distancia marcada por la crisis del frío, del calor proyectado en una mirada aparcada. La familia es la llama que permanece siempre encendida en el altar de la esperanza, en el sobrecogimiento del que supera las barreras del destino más allá del empuje personal. Familia es razón en tiempos de mentira, vida en momentos de silencio, muerte caliente, sonrisa del destino. Es tiempo de despertar, es tiempo de llorar, es momento de permanecer inmóvil, quieto. Elige.
photo by marga ferrer

2 comentarios:

Soraya dijo...

Hola Oscar, es tan cierto lo que dices, que has puesto letra a mis sentimientos de siempre, la familia es la unica realidad que te sostiene en buenas y malas, en verdes y maduras.
Gracias por estar en mi Atalaya, te enlazo a ella para poder verte mas seguido.

Un fuerte abrazo,

Soraya.

PD: El queso cabrales...que delicia...mi contrario es Asturiano, y yo amo tanto Asturias como mi patria.

Óscar dijo...

Savia Andina, por cierto, es un grupo que conocí a través de un alemán en Ibiza, quien tuvo una novia boliviana...

Viva la familia, aunque sea de verdad.

Saludos. Óscar