jueves, 20 de diciembre de 2007

Felicidades


¡Felicidades!, ¿cómo?, ¿no es tu cumpleaños?, no, no, es mañana, hoy es el de Enmanuel, bueno mejor dicho, mañana es el mío y pasado el de Enmanuel. La confusión de todos los años, siempre ocurre cuando coinciden solapados los aniversarios de dos individuos a los que les gusta ser felicitados en su onomástica. Ambos son tardosagitarios, ambos coincidieron en Salamanca en su etapa de formación universitaria, ambos tienen manías similares, aunque los dos son dispares en la forma de presentar su producto vital al resto de mortales.

Hoy es 20 de diciembre, mañana es el cumpleaños de Óscar y pasado el de Enmanuel. A uno le gusta la Navidad, el otro se quedó hace once años con la versión navideña de ‘El día de la Bestia’. Sus amigos no se ponen de acuerdo en levantar el teléfono de forma sincronizada, unos llaman a Óscar el 22 y a Enmanuel el 21; otros prefieren matar dos pájaros de un tiro y descolgar el teléfono en el ecuador de ambas fechas, esto es, a las 00:00 horas entre un día y otro; los menos, sin más, ni siquiera recuerdan en qué fecha viven y optan por ser tradicionalistas con una llamada sentida en la velada de Nochebuena.

En fin, hoy puede ser un gran día (gracias Serrat) y mañana también. Este blog les desea a sus lectores unas felices fiestas. Nos vemos la semana que viene, tengo algo que celebrar. Abrazos.
photo by somos

2 comentarios:

Arwen dijo...

¡Muchas felicidades!, adelantadas, eso sí.
Y que ese 'algo' incluya muchas cosas para celebrar.
Un besazo

ENMANUEL dijo...

Un año más ha llegado la navidad y con ella el fresquito, el jamón, jamón, las colonias, las papas en la comida de empresa, la compañera que esta loca por que le den cañita, el escaqueo generalizado, la operación salida, la cesta de mierda, los números rojos y

EL CUMPLEAÑOS DEL ORCO BARRIENTOS

Hacen ya 31 añitos desde que llegamos a este bonito lugar… y más de 12 que coincidimos en Salamanca. Por entonces el propietario de este blog tenía el pelo largo y rizado, vestía una indumentaria oscura y siniestra, que, unida a su cara, a su acento madriles chuletón y a su altura, hacían del personaje en cuestión un tipo feo, extraño y evitable en callejones mugrientos a media madrugada.
Pero claro, sus hermanas estaban como dos quesitos del caserío y, uno, que tiene ojo, y el calentón propio de la adolescencia crecidita, viendo lo visto y la coincidencia de que el orco resultaba ser el compañero de pasillo, pues se dijo: y porqué no va a ser amigo este hijoputa de Madrid con cara subnormal.

Y así fue más o menos el inicio de una amistad interesada, rastrera e hipócrita que perdura en la mentira y la desconfianza más absolutas.

A día de hoy, el orco, que ya es calvo, más feo y viejo, menos alto y con hermanas casadas, parece que además de todo quiere hacer la jodienda de acercarse más al que escribe.

Espero que la fortuna te deje a un lado (demasiado te ha sonreído con la hipnosis permanente de la bella Marga que ha sido castigada por los Dioses con la terrible carga de aguantarte de por vida) y que pronto nos veamos para seguir esta pantomima que ya dura más de una década.

ENMANUEL CAMACHO