martes, 11 de diciembre de 2007

Maniáticos


Jack Nicholson ha sido uno de los maniáticos más enrevesados de la historia filmográfica de Hollywood por su papel en ‘Mejor imposible’. Melvin era su nombre y vivía obsesionado por seguir al pie de la letra unas pautas de conducta que él mismo se había impuesto. Una superstición enfermiza que sólo pudo curar cuando, sin planificarlo, se enamoró de la persona que le atendía siempre en el restaurante al que acudía a comer con sus propios cubiertos de plástico. Quien más, quien menos, ha recreado situaciones similares en su vida cotidiana. Todos tenemos un lado absurdo que rellenamos con pensamientos o actuaciones extravagantes que nadie comprendería si explicáramos en espacio público.

Son crujidos de vida procedentes de nuestra infancia, tics de miedos que no afrontamos, reflejos de superstición que prorrogamos para no dar la cara durante unas horas, días o semanas. “Si el ascensor llega con gente suspenderé el examen; si piso las baldosas rojas de la acera me ocurrirá algo; si le ofrezco un trozo de carne y no me lo coge tendremos problemas; si no subo de dos en dos los escalones me saldrá mal la entrevista…”. Los maniáticos lo son para sus cosas e, inevitablemente, las consecuencias de sus decisiones salpican al entorno en el que se desenvuelven con mayor o menor éxito. ¡Cuidado!, si compartís ahora vuestras manías a lo mejor os da mala suerte…
photo by somos

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