miércoles, 2 de enero de 2008

Nueva vida


Raúl tiene el paladar pastoso, la vida en 2008 le sabe a polvorón aplastado en nochevieja y las fuerzas para proyectar el ímpetu del inicio de año las tiene mermadas por los excesos cometidos en unas fiestas sin freno. Hoy ha empezado a trabajar. Su oficina acumula inactividad y sus compañeros son la caricatura de una resaca sin fecha de caducidad. Raúl quería dejar de fumar, hacer gimnasia, comer mejor, ser más dialogante, escuchar a la gente, romper con su chica,… De momento se ha conformado con respirar sin aspavientos y con mirar la nueva vida de 2008 desde el mismo traje y la misma postura de 2007.

No está lúcido, no puede aspirar a más que a mantener la compostura sin meter mucho ruido. Sus intentos por ser otro los dejará para otros. Sus ojos vidriosos le coartan el prisma desde el cual mirar hacia un futuro formado por un bumerán, un ancla y un horario. Raúl sabe que no puede cambiar nada de lo que se convenció en nochevieja para poder emborracharse; sólo necesitaba un motivo de peso para no sufrir la ansiedad del mea culpa. Alejamos el zoom y observamos a Raúl inmerso en una maraña de ‘raúles’, antenas, ladrillos, cristales, oficinas, vehículos y contaminación. Un año más, la vida en la gran urbe.
photo by somos

1 comentario:

Soraya dijo...

Oscar, gracias pot tu deseo, me hace mucha falta para continuar el 2,008.

Un fuerte abrazo,

Soraya