viernes, 29 de febrero de 2008

Adiós ciclismo, adieu


L’Alpe d’Huez, La Madeleine, Sestrieres, Morzine, el Tourmalet, las CRI, el diablo de la montaña, los lunares rojos, el maillot amarillo y el verde, las cuentas de la vieja para calcular la clasificación general virtual antes de conocer la oficial, la radio en la playa, el transistor en la piscina, el resumen de la merienda, la frustración del perdedor, la satisfacción del ganador, Fignon, Induráin, Perico, Lemond, Theunisse, Bugno, Chiapucci, Armstrong, Beloki, Pereiro, Hinault, Olano, Zberg, Abdoujaparov, Cippollini, Zabel, Ullrich, Rijs, Roche, Ocaña, Bahamontes, Anquetil, Merckx, Zoetemelk, Breukink, Lejarreta, Arroyo, El Chava, Martín, Casartelli, Contador.

Con Contandor, se inició la cuenta atrás. Stop. Me quito. El próximo será el primer verano que pase sin la banda sonora de la ronda gala de fondo. Las siestas tendrán que conformarse con la canícula para armonizar el sueño. La competencia en el hogar por ocupar la butaca VIP frente a la tele perderá sentido, ya no hará falta pelearse. Sus organizadores han pulverizado el récord de acoso a un deporte que siempre ha despertado pasiones, que ha sido espejo de numerosos sacrificios, protagonista de momentos épicos, escaparate del espíritu de superación, producto televisivo de lujo. Me retiro, no soporto más bochornos, prefiero conservar los mejores momentos sin corromperlos. Con Contador se han pasado. Si no va él, me quito de por vida del ciclismo. No me creo nada o no sé a quién creer. Me duele, pero adiós ciclismo, adiós.
photo by somos*
*La foto está tomada en la exposición que acogió París en julio de 2003 para celebrar los cien años de la ronda gala

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ciertamente el ciclismo está sufriendo el peor momento de su historia.
Aquí, en España, todo empezó cuando la Vuelta cambió de fechas. Septiembre no es momento para pedalear. Las bicicletas son para el verano. Ya se sabe.
Además, los palos nos fueron llegando cuando un deportista nuestro, un número 1 como Indurain, se retiró. Y llegó otro que pulverizó todos los récords que creíamos eternos.
El doping, la sombra del doping, la trampa, las trampas, han acabado con el deporte que a mi personalmente me ha marcado porque hago lo que hago porque siempre soñé con el Tour.
Besos

Óscar dijo...

Siempre ha sido bueno soñar con ser un ciclista de éxito y en mis sueños nunca ha existido el dopaje...

Saludos