lunes, 25 de febrero de 2008

Lluvia


Llueve. Los sentimientos de la gente, amontonada en sus casas, salen a pasear; aprovechan la melancolía que despierta el fenómeno meteorológico para transitar sin reposo por las calles de la ciudad. Veranos de amor inconclusos, familiares a los que no se les supo decir la verdad antes de irse, amores rotos sin pedir perdón o recuerdos en tetrabrik se encuentran sin mojarse para revivir en soledad verdades y mentiras del pasado. Un día antipático para los que no lo son; triste para los que se sienten tristes; alegre para los pragmáticos que piensan en la sequía; de regocijo para los que prefieren mojarse la coronilla antes que ver la tele; rutinario para los que conviven el 80 por ciento de los días del año con lluvia; insólito para los que tienen la suerte de ver llover por primera vez en su vida.

Después siempre sale el sol, el único que se atreve a quitar la capota de la melancolía y a mandar a descansar a unos sentimientos espinosos que a nadie le gusta compartir entre cuatro paredes. Cuando vuelven a casa, sus inquilinos ya se han olvidado de ellos porque han salido a la calle a sonreír, como manda el código social aprehendido, quién sabe, en un día lluvioso.
photo by marga ferrer

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Soy de los que piensan que es mejor la lluvia, pero ácida.

Ander

Anónimo dijo...

Soy de los que piensan que es mejor la lluvia, pero ácida.

Ander

Arwen dijo...

Para mí es melancolía y alivio, recuerdos de otra tierra, añoranza, alegría (por la sequía), limpieza (por mi espíritu y por el ambiente), pero, sobre todo, imágenes vívidas de un verde,de unos sonidos de las gotas al caer que extraño como, sinceramente, no pensé que añorara.

Anónimo dijo...

En esta Asturias de tanto tópico lluvioso, nos está empezando a entrar la melancolía por su ausencia.

J.B.A.

Óscar dijo...

No hay que desesperar, la esperanza de un voto bien emitido paliará la sequía...

Ironías fuera, da vértigo pensar en un futuro de prados secos.

Saludos