jueves, 21 de febrero de 2008

Máscaras chinas


Del ‘New York Times’ rescatamos una información referida a los problemas que puede conllevar para los deportistas la contaminación de Pekín durante los juegos olímpicos que se celebrarán el próximo verano en la ciudad china. El equipo de psicólogos del deporte del Comité Olímpico de Estados Unidos (USOC) baraja la posibilidad de entregar a sus atletas mascarillas para que las usen cuando no compitan y evitar así los riesgos de unos niveles contaminantes tres veces por encima de los recomendados por la OMS. El reportaje contiene testimonios de algunos deportistas que reconocen haberlo pasado mal al haber competido en la ciudad pekinesa, especialmente los que son más sensibles a padecer problemas respiratorios. Aseguraban que, al terminar una maratón o una prueba de media distancia, masticaban polvo y escupían mocos negros. Puede ser desagradable, pero más aún, puede convertirse en un problema de calado internacional si las autoridades chinas interpretan el gesto como un rechazo a su país.

Las máscaras no serían las típicas de papel, los analistas del USOC han diseñado un modelo cuyo patrón está escondido bajo llave para no hacer saltar las alarmas antes de tiempo. Las de papel ayudan a protegerse de entre un 25 y un 45 por ciento de las emisiones perjudiciales para la salud; la nueva propuesta de estos psicólogos del deporte permitiría a los atletas protegerse al 95 por ciento, por lo que podrían comenzar a competir en el momento de quitársela sin haber sido expuestos a elementos nocivos que pudieran interferir en su rendimiento final.

Tal y como está el mundo del olimpismo en particular y del deporte en general no me extrañaría que fueran prohibidas más allá de los conflictos internacionales mencionados, más bien como elemento de la lucha antidopaje. Si los chinos no quieren que los norteamericanos les saquen los colores por la contaminación, éste sería el mejor camino para evitarse problemas, desde luego. Terminarían siendo ejemplo de los JJ OO más concienciados en la lucha por acabar con el dopaje en la competición. Otra vía podría residir en que China se reservara el derecho de ser el país impulsor de este material para los deportistas, incluida la fabricación de las máscaras anticontaminantes, al menos de cara a los juegos olímpicos.

2 comentarios:

Arwen dijo...

Pues yo pensaba más en que fuera el detontante para que todos se dieran cuenta de que el protocolo de Kyoto debía servir para algo,que lo de que la contaminación es mala es, literalmente, palpable, y de que tenemos que salvar el planeta para que nos salvemos nosotros...

Óscar dijo...

Pues parace ser que no, a la sopa de plástico en este blog citada cito yo como ejemplo.