El sol no pica, la gente sólo existe de lejos: de cerca, el eco de una presencia masiva meses atrás. Huele a percebes, aunque lo que hay son lapas que descansan al compás de un mar a la expectativa, limpio, contento por estar acompañado de quietud, de nubes efímeras, de algas secas tras recorrer millas de costa sin brújula. Ojos cegados que perciben turquesas, azules y blancos; pies que siembran la arena olvidada por los que vienen y van; gotas de lluvia temprana caen para agujerear el terreno y dar paso otra vez al sol, que hace crujir el firme como una crema catalana recién flambeada.
Melancolía, sí, pero también frescura de pensamientos, reciclaje de proyectos por emprender y la dulce compañía de una sonrisa móvil que capta la misma realidad desde su tercer ojo. Me mira con su 20 y pienso en aquello que nos hace sonreír. Las raíces de los pinos y de las sabinas cuelgan por las dunas protegidas y el silencio se hace posible ahora, que el bolígrafo cesa su recorrido por la pista de ses salines. Voy.
Melancolía, sí, pero también frescura de pensamientos, reciclaje de proyectos por emprender y la dulce compañía de una sonrisa móvil que capta la misma realidad desde su tercer ojo. Me mira con su 20 y pienso en aquello que nos hace sonreír. Las raíces de los pinos y de las sabinas cuelgan por las dunas protegidas y el silencio se hace posible ahora, que el bolígrafo cesa su recorrido por la pista de ses salines. Voy.
photo by somos








2 comentarios:
Recuerdos, olores, luces, sensaciones, el agua entre los dedos, el olor, el cielo, risas, felicidad... Me ha encantado. Gracias.
No hay nada como dejarse llevar por los sentidos. Gracias
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