martes, 4 de marzo de 2008

Tonalidades de libro blanco


El segundo debate preelectoral entre los candidatos a la presidencia del Gobierno español encontró la puesta en escena esperada por una audiencia que había dado pistas a sus asesores sobre cómo afrontar el envite. Rajoy siguió por el camino del reproche con la única promesa de bajar los impuestos e incentivar la inversión en I+D+i. Zapatero alternó la enumeración de sus propuestas de gobierno con la respuesta a las cuestiones referidas a ETA, a la economía y a la inmigración, ayudado por los datos incluidos en un libro blanco repleto de estadísticas ‘veraces’ (sic.) que dejó a disposición de su adversario. Un debate de tonalidades que, como era de esperar, no mejoró la primera versión del enfrentamiento, resultó más aburrido y tampoco servirá para decidir el resultado electoral más allá del recuerdo de haberse producido 15 años después del que situó cara a cara a Felipe González y a José María Aznar.

De guante blanco, por definición, el debate no podía ser. Pero sí de libro blanco, el color de las estadísticas discutidas hasta la saciedad para comprobar cuál de los dos ‘niños’ es el más respetuoso con la verdad, quién quiere el final de ETA, cómo se construye una casa de VPO, dónde está el paro perdido y quién tiene menos tics nerviosos ante las reprimendas del adversario. Propuestas hubo más por parte del actual presidente del Gobierno, aunque se perdieron entre insultos encubiertos de decencia política. Del blanco inicial, coincidente también con el apellido de uno de los asesores y con uno de los productos que ha subido de precio en la legislatura, la leche, pasamos al verde. Salvo enterarnos de que la fruta cuesta menos con el PSOE y el minuto dedicado al final del debate a hablar sobre el cambio climático, la tonalidad de la esperanza pasó sin más pena que gloria por el escenario. Lo que sí vimos fue el rojo, reflejado en las caras de los contrincantes al verse acorralados por algún dato o insultados de forma políticamente correcta; y en la corbata del candidato del PP, que repitió su prenda de la suerte.

Azul, el color corporativo de las vallas de Rajoy, fue el escogido de nuevo por Zapatero en su indumentaria, un traje demasiado estrecho como para respirar y caminar con naturalidad. La misma tonalidad que representa a ese agua de un trasvase, el del Ebro, que después de ayer seguimos sin conocer si se ejecutaría con el candidato del PP en el poder. Amarilla se quedó la niña de Rajoy, la audiencia al ver la utilización del terrorismo y el tono de las tertulias de unos expertos en nada a sueldo de la ignorancia. El domingo sabremos quién es quién, aunque es fácil prever el negro futuro del perdedor y el dorado destino del ganador. En las urnas, claro está.
photo by somos
P.D.: ¿No será Rajoy el Almunia del PP?

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Os compadezco tanto a Javi Montes como a ti por tener que aguantar por mor de vuestra profesión el segundo debate.Uno que no tiene esas servidumbres vió tranquilamente la película de TV2 en versión original subtitulada, y creo que saqué tanto provecho del inglés como vosotros del debate, es decir,ninguno.
"...mas los Ministros(parlamentarios,presidentes..)jamás se detienen en su camino,y como se crean una nación para su uso particular,hacen poco caso de la nación verdadera."(A.Aparici y Guijarro-Obras completas vol.II)
Haxa salú.
J.B.A.desde Gijón.

Óscar dijo...

Los contrincantes hablaron en otro idioma, pero igual de incomprensible para el que sale a la calle cada día a respirar el juego de lo cotidiano. Pues eso, la nación verdadera.

Gracias desde el Mediterráneo.

eldiez dijo...

A mí me gustó bastante el debate.
Fue interesante dentro del nivel discreto que tienen ambos candidatos.

Óscar dijo...

Nivel discreto que luce mucho más en la tribuna del Congreso de los Diputados cuando tenemos la oportunidad de asistir a los debates de interés general por la 2 y en horario de mínima audiencia.

Con todo, me quedo con la fórmula del 'Tengo una pregunta para usted', que al menos da lugar a más improvisación ante lo inesperado de la cuestión plateada por el ciudadano al político.

Gracias eldiez.