viernes, 18 de abril de 2008

Cuestión de reflejos


Hoy, como todos los días de mi vida, me he mirado al espejo. Todos lo hacemos, al menos una vez cada jornada, al lavarnos los dientes, al vestirnos, al pasear por la calle, al probarnos una prenda nueva o al arreglarnos. Si registráramos ese instante íntimo en un disco duro cada vez que nos expusiéramos al reflejo del tocador, obtendríamos como resultado, a modo de collage, una radiografía precisa del envejecimiento. Esto me recuerda a una de esas películas imposibles que pasan a la historia por la anécdota de una percepción más que por la calidad de su metraje. Muestra de ello es que no recuerdo ni siquiera el título, pero sí la escena en la que el protagonista, un comercial de una empresa que vendía a las familias de los muertos reportajes sobre su ser querido, cortaba y pegaba los fragmentos de vida de uno de sus clientes al mirarse en el espejo. Al colocar todos los frames juntos, el resultado, en apenas un minuto, era el espectacular envejecimiento del personaje frente a su reflejo. La tecnología empleada se basaba en un chip con microcámara introducido en el cerebro del cliente que grababa toda su vida para que pudiera ser compartida cuando muriera por sus seres queridos.

¿A qué viene esta reflexión? Pues a que prefiero no ser consciente del paso del tiempo.
photo by somos

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Prefiero mirarme desde lejos, es un buen m�todo para no descubrir inc�modas arrugas ma�aneras.

maite

Anónimo dijo...

Ese miedo sentía yo cuando era más joven, pensaba en lo aterrador que sería ver como pasa el tiempo. Hoy, que han pasado algunas décadas, al mirarme en el espejo sólo siento una gran divergencia entre lo que veo y como me siento dentro de mí, y siempre un interrogante: ¿Como puedo ser mayor por fuera y joven por dentro?.
Soy consciente entonces del paso del tiempo, y de verdad que es una delicia haberlo vivido..
Fantasía.

Óscar dijo...

No es tanto miedo como realismo, es mejor no ser conciente de la evidencia que nos marca desde que nacemos.
Saludos a l@s d@s.

Óscar

Anónimo dijo...

Hay muchos logros científicos que poco a poco van allanando el camino para que la integración hombre-máquina sea una realidad. ¿Terminaremos siendo todos cyborgs?
Felicidades por tu blog, la fotografia espectacular

Óscar dijo...

Terminemos siendo lo que terminemos siendo, siempre quedarán espejos que delatarán nuestra condición.

Gracias