lunes, 28 de abril de 2008

La administración


Mala noticia encontrarán estos días los que pensaban buscar suerte en una administración de lotería sin igual. Ubicada en el casco viejo de Valencia, en la calle Cardá, ocupa el bajo de una finca sin memoria, estirada, cuadrangular y fina como un tagliatelle, parecida a los edificios imposibles de las viñetas de Ibáñez. Mala noticia, digo, porque desde hace unos días ha quedado arrinconada por vallas metálicas, grúas, martillos, compresores, cimientos, pilotes y demás aperos de la jerga del ladrillo. Perderá su espléndido aislamiento, se quedará más sola que antes, sin la exclusividad cómica de sus formas, enclaustrada en una nueva manzana con una compañera de fatigas más nueva, más reluciente, con garaje, ascensor, domótica e inquilinos de los que no juegan a la lotería porque ya les tocó hace años o porque para ellos es un rasgo que, fuera de Navidad, estropea sus qué dirán aterciopelados.

¿Prejuicios? Quizá, aunque está claro que la pobre administración se quedará sin el encanto ruinoso del que hacía gala para conquistar las emociones de la gente de bien y de mal predestinada a invertir parte de sus ingresos en el azar de unos números revoltosos, caprichosos e injustos a los que puede molestar el ruido de las obras o la nueva manzana en su arriesgada misión hacia el premio de la suerte.
photo by marga ferrer

2 comentarios:

lore dijo...

Pues... es una lástima que, en lugar de intentar recobrar el barrio antiguo de Valencia, que es precioso, lo tiren al suelo para hacer nuevos edificios.
Las calles del casco antiguo... Es como si te transportaran a otra época. Siempre que me siento mal, intento ir a empaparme de la paz que me proporcionan esas callejuelas, donde cualquier rincón puede contarte mil historias.

Besitos

Óscar dijo...

Buen lugar para perderse el Carmen.