domingo, 18 de mayo de 2008

Bagaje


Quiso recrear pasos de vida una tarde de domingo. Sin quererlo, la memoria zancadilleó su pretensión; los recuerdos habían dejado de atropellarse, estaba solo entre una maraña de vivencias inconexas, sin hilo argumental que las uniera y las dotara de cierto sentido. No se había dado cuenta antes, pero ya no podía masticar los sabores de sus veranos en es Cubells, ni oler el agua de mar rabiosa contra las rocas de cangrejos, ni el tacto del pelo lechoso de Bárbara, ni el sonido de los vencejos castellanos en las tardes crepusculares de septiembre, ni el consejo de su mejor amigo del colegio, ni el susurro de las primeras palabras de amor que registraron sus pabellones auditivos a la sombra de aquella encina moribunda, ni la pelea de burbujas de una coca cola recién servida en la terraza de los abedules, ni el gol de Kempes en la final de Argentina 78, ni la canción de cuna con la que conseguía que sus hijos durmieran sin cortapisas.

Una lágrima de impotencia recorrió su rostro a velocidad de crucero hasta caer en la baldosa fría que insinuaba su pie dormido. Nada quedó, el cerco de aquel llanto dormita hoy en el sueño de su apnea, de su soledad, de su alzheimer.
photo by somos

2 comentarios:

AdR dijo...

Es el peor bagaje que te puede pillar de lleno, el olvido. Lo que más me gustó: el comienzo. Es de novela :)

Abrazos

Óscar dijo...

El olvido, ese mal que azota a la sociedad de hoy en día, tanto oficial como extraoficialmente.

Gracias por tu visita, por tus comentarios.

Saludos.