sábado, 10 de mayo de 2008

¿Crisis?


El paro aumenta, los trabajos se precarizan, la calidad de vida disminuye, los precios engordan, la crisis -o la coyuntura económica global desfavorable- se reafirma. Da igual cómo denominemos a la instantánea económico-social por la que atravesamos, lo importante es conocer su contenido para abordarlo con el mimo que requiere un enfermo en fase de locura transitoria cuyo bálsamo de fierabrás esconden celosamente los dirigentes del concierto internacional. El entorno globalizado del que depende el mercado de la oferta y de la demanda condena al fracaso a las políticas localistas dirigidas a paliar las consecuencias puntuales de la crisis. Los que vemos desde la barrera la suerte que nos tocará vivir durante los próximos meses no tenemos más remedio que buscar fórmulas de supervivencia domésticas impropias de cualquier manual de gestión que se precie. Aún así, si atendemos a que las monedas tienen dos caras y que hemos sufrido durante muchos meses el asedio de la cruz, no debe ubicarse muy lejos el anverso que nos dibuje la certidumbre financiera entre tanta sombra de pesimismo y de realismo feroz. La solución que ofrezco pasa por pensar más de forma individual y dejar de descargar el peso de nuestras decisiones en los que sabemos que no van a solucionarnos la papeleta.

Si el mercado laboral es inestable, habrá que hincarle el diente desde una perspectiva menos dependiente, más autónoma; si los precios de los productos básicos aumentan, pues qué mejor opción que comer en casa de los padres para no notar el sablazo de la cesta de la compra; que la gasolina alcanza un techo sólo superado por el precio del diésel, hagámonos amigos de los que siempre repostan la misma cantidad de dinero, independientemente del precio por litro, y subámonos en sus coches; que las hipotecas no se pueden pagar, llenemos las casas de inquilinos auspiciados por los mejores mecenas que podríamos imaginar y no dejarán de abonarnos mes a mes la cuantía fijada; que los restaurantes son para unos pocos elegidos que no sufren la crisis, montemos un colmadito ilegal en casa que ofrezca suculentos platos interplanetarios y pidamos la voluntad; que el Barça ha tenido que hacer el pasillo al Madrid, puf. Eso es más jodido, de ese tipo de crisis, mejor no hablar.
photo by somos

2 comentarios:

lore dijo...

Hola... Vuelvo por aquí, si me lo permites, que he estado ausente un tiempo, jejeje.

Me apunto a todas las alterativas que propones, sobretodo a la del colmadito... La verdad es que a veces pienso que no puede ser que estemos en el siglo que estamos y funcionen las cosas como lo hacen, pero bueno... Todo se arreglará, espero.

Besitos

Óscar dijo...

La puerta está siempre abierta, puedes cruzarla las veces que consideres oportuno.

Saludos