miércoles, 21 de mayo de 2008

Turbas


Turba: muchedumbre de gente confusa y desordenada.
Turbamulta: multitud confusa y desordenada.


El Diccionario de la Lengua Española define así un concepto puesto de moda entre los medios de comunicación durante la última semana a propósito de los incidentes racistas registrados en Nápoles (Italia) y en Sudáfrica. Individuos que, sumados, se convierten en bullicio y, a su vez, espoleados, componen una masa ciega, alterada, deforme, mostrenca y cobarde bajo la que se cometen atrocidades como las significadas. A buen seguro, cada uno de los agresores son personas respetadas en su entorno más próximo, o pasan desapercibidos entre las rutinas cotidianas de su barrio, o van al fútbol y no leen como la mayoría, o comen con la boca abierta mientras mandan callar a sus mujeres porque ellas tienen que lavar platos, o pegan a sus hijos cuando les desobedecen, o extorsionan a prostitutas, o no salen del armario, o se ensañan con la impotencia de los perdedores contra los que culpan de sus desdichas. Comportamientos, privados o públicos, que en el entorno en el que se producen se catalogan con parsimonia como normales. Personas normales que no cometen delitos hasta que cruzan la frontera de lo delictivo y entonces sus vecinos, con cara de corderos degollados, se lamentan preguntándose cómo es posible que fulanito cometiera una locura de tal magnitud, si era una persona normal.

Cuando esas personas normales quedan convocadas por una voz inerme, por un rumor, por un titular mal colocado en la primera página de un periódico o por el alegato racista del político de turno, las consecuencias suelen ser lamentables y desproporcionadas; atentados contra los derechos humanos. En Nápoles, además de basura, se acumula ignorancia en masa que culpa de los males de una mala gestión política a una etnia que siempre había ocupado un barrio como personas normales, con personas normales. En Sudáfrica, un país que, desde su democratización, siempre había lucido de respeto multirracial, las turbas han quemado con su ira en dos días esa imagen y ese respeto por el que líderes de opinión como Nelson Mandela lucharon durante años.

Turba, turba, turba. Miedo, miedo, miedo. La condición humana, al rebufo de la masa, se envilece.
picture from www.lanacion.es/.../2008/04/berlusconieok.jpg

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