lunes, 23 de junio de 2008

Casillas 2, Buffon 1


El 22 de junio comenzó vestido de rojo, blanco y verde. El discurso de clausura del 16 Congreso del PP estuvo escorado hacia el berlusconismo, requisito de la vieja guardia popular para solventar el cónclave sin más sobresaltos internos; los Ferrari de Massa y de Raikonnen se impusieron en Magny Cours sin problemas, Trulli fue tercero y Alonso quedó muy por detrás, octavo; la Ducati de Stoner ganaba en Donington Park y Valentino Rossi entraba en la meta por delante de Pedrosa; Telepizza y otras franquicias de guardar servían viandas transalpinas a destajo en unos hogares cuyos inquilinos, conforme se acercaba la hora del match, palpitaban a ritmo de frenesí futbolero, guardaban la emoción en silencios sostenidos y bebían para agilizar la espera.

Colorido italiano en el domingo que tenía que significar el hito del cambio de planes, de España pasa de cuartos, de Italia derrotada en su propia racanería, del esta vez sí. No apuntaban buenos presagios los acontecimientos, pero había un halo de esperanza escondido en lo más recóndito de cada aficionado. La televisión privada, ayer de todos, reproducía insistentemente soflamas basadas en un ‘podemos’ convertido en bandera e himno nacional, el poder de la tele, ya se sabe. Del podemos al sabemos va un paso, y de la espera al inicio del partido, también. Comenzó bajo el guión previsto, con Italia agazapada en su campo, contemplando el tikitaka de la selección española y esperando a recoger un balón que colocar en la cabeza de Luca Toni. España no desesperó, aunque su juego no lucía como en las tres citas anteriores. Sabían que era posible pero las oportunidades y el tiempo se desvanecieron como un azucarillo. Mediada la segunda mitad, Italia fue más Italia, jugó a su estilo, recuperó la posesión del balón y comenzó a inquietar de forma tímida a Casillas. No fue suficiente, la suerte de otras plazas no recayó de nuevo en los azurri y la prórroga dio un respiro a todos.

Ambos equipos sabían que si arriesgaban podían regalar el pase a su adversario, por lo que, de forma latente, acordaron navegar sin sobresaltos por cada 15 minutos de los dos tiempos añadidos para amarrar su destino en los penaltis. Buffon y Casillas. Casillas y Buffon. Los dos mejores porteros del mundo frente a frente. Todo el protagonismo para sus guantes. Iker detuvo dos, el italiano, uno. Ganó España, pasó a semifinales tras 24 años de sequía, eliminó a los especialistas del mínimo esfuerzo, rompió los pronósticos, venció como sólo sabían hacerlo, hasta ayer, los italianos. El 22 de junio terminó la fiesta con un vestido rojo y amarillo con el que mirar a Europa sin complejos.
photo by somos

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Como que "rompió los pronósticos"????
Rompería los tuyos. España era favorita!!! Pese a esos 22 años de maleficio!!! No jodas.
Lo dicho, me debes 55 eurazos que da regusto ganar porque son la victoria del optimismo al pesimismo!!!
El día 26 a Rusia os volveis!!!!
Vamos!!!

Anónimo dijo...

¿El campeón del mundo de cualquier disciplina, no suele ser siempre el favorito?

Anónimo dijo...

Por suerte, los jugadores estuvieron por encima de los aficionados pesimistas. En cuanto se llegó a los penaltis las apuestas cayeron del lado italiano porque nadie confiaba en España. Lamentable.
Casillas lo hizo bien pero para mí el mérito fue de los que tiraron los penaltis. Cuatro penaltis perfectos con tanta presión no es nada fácil.