martes, 10 de junio de 2008

Chiribitas de agua


Cuando el agua al caer hace chiribitas significa que no va a parar de llover. Mi madre me decía estas palabras cuando llovía; a ella no le gustaba porque tiene verdadera pasión solar, pero a mí me servía para reflexionar sobre el origen de esas gotas, sobre el viaje imaginario del agua, su discurrir por las rieras, hacia dónde iba a parar el líquido elemento, cómo se almacenaría, cuánto duraban los estanques urbanos de agua, quién trabajaba mojándose cuando llovía en supervisar su almacenamiento, limpieza, gestión, ahorro… Pasan los años y sigo recordando las palabras de mi madre sobre las chiribitas y lo hago, pudiendo ser más o menos imprecisas para designar la realidad referida, con tintes de nostalgia y con las mismas preguntas. Eso sí, ahora sé que hay cisternas, embalses y cañerías que soportan litros y litros de agua para ser reutilizada y poco más.


Me quedo con las escenas, como la que ve ahora en una ermita reconvertida en bar, cuyo arco de entrada ofrece la ventana única de luz, con grises, sin UV, salpicado por gotas de chiribitas, por paraguas abiertos y reductos de lluvia en días de chaparrón eterno.
photo by somos

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Esa ermita reconvertida en bar ¿es la que conozco? Como para no quedarse con ella...
Santa tensión para el domingo

Óscar dijo...

Efectivamente, esperamos que la tensión se vaya de viaje una vez conquistado el ascenso y se celebre en una ermita.

Anónimo dijo...

A la ermita iremos