jueves, 5 de junio de 2008

Historias para dormir


Entra un hada por la puerta principal de mi somnolencia para susurrarme al oído un vendaval de palabras deletreadas con la ternura del que acaricia a un ser delicado. Ella está muy lejos, aunque el tintineo de su voz embelesa la ubicuidad, la diluye y la hace extensible para poder sentir de cerca el calor de su cobijo. Es mejor que contar ovejas y quedarse dormido a la espera de que alguna tropiece; es mejor que planchar la oreja hasta dejarla a la altura de la de Nicki Lauda, es un sueño real glaseado con luces áureas y decorados básicos, aunque íntimos e intensos. Se fue como apareció, sin sobresaltos, bailoteando con las zetas del ronquido silenciado.

Llega una mosca cabezota que cabecea sin sentido por la ventana cerrada del amanecer. Golpea y golpea el climalit pidiendo paso hacia el oxígeno que abandonó hace horas. Miau certero, guillotina mortal, aleteo interrumpido, ansia de libertad rota. Silencio en la sala; no se rueda, se duerme, ahora sin nada, con nadie, solo.
photo by somos

2 comentarios:

AdR dijo...

Para mí que es una de las mejores cosas que te he leído :) Qué bien queda Lauda ahí en medio, sin desentonar. Bueno, es que nada desentona. Un abrazo

Óscar dijo...

Pobre Lauda...

Gracias. Saludos