domingo, 29 de junio de 2008

The Viking


Daba clases de literatura española en un pueblo de Noruega. Nadie valoraba su trabajo; ni su familia, ni sus alumnos, ni su perro. Vivía solo desde que se divorció tres años atrás cuando descubrió que el armario del dormitorio de matrimonio no tenía doble fondo y sí un intruso con bragas de mujer taponando su boca. No creía en Dios, ni en la mitología nórdica, ni en Flo, ni en la capacidad rejuvenecedora de los fiordos, ni en su creatividad de serie. Leía y leía volúmenes de los clásicos de las letras, se encerraba en sí mismo cada noche hasta quedarse dormido frente al ordenador en chats de la risa. Estaba solo en un entorno rutinario, frío, viciado, contaminado por los prejuicios, en una población de escasamente 3.000 habitantes al norte del país.

En una de esas madrugadas de flexo caliente encontró en un website la oportunidad de su vida. Relatos anónimos sin protección a precio de saldo. Comenzó a negociar su identidad de literato frustrado bajo un seudónimo eficaz, comercial, marketiniano: The Viking. Quién le iba a decir que se forraría con un nombre artístico de reminiscencias mitológicas, vertiente del saber dirigida a los supersticiosos que tan mal le caían. Los primeros clientes fueron sus alumnos, obligados a comprar la prolífica producción literaria de su espeso profesor; después corrió la voz y se vendieron en los colegios de las comarcas aledañas hasta llegar a los centros más prestigiosos de Oslo. Triunfó y firmó un contrato de exclusividad con una editorial el mismo día en que el website del que se abastecía desapareció de la red. La producción acumulada le llegaría para dos volúmenes de relatos y poco más, unos meses en el efímero y voraz mercado editorial. Se había comprometido por dos años y la angustia comenzó a convertir a The Viking en una persona aún más introvertida si cabe.

Rompió miles de folios, decenas de tazas, teclados, quejas. Estrujó su cerebro sin consecuencias, golpeó su testuz contra la pared barroca de su casa, escupió gargajos de ira, satanizó a los vampiros editoriales, renegó de su valentía inicial, salpicó su existencia de insultos y se quedó sin capacidad de reacción. The Viking fue detenido y trasladado a un centro de tratamiento para enfermos mentales. Su historia dejó de ser la de una persona normal que quiso ser extraordinaria y no lo consiguió por hacer fotocopias de la vida de otros.
photo by somos

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Joder con el the viking.... :)
de armadillo y la jaly!

Eduardo Manzana dijo...

Quiero saber mas......
dame mas información...
y de el libro que me recomendaste también....
saludos...

Óscar dijo...

Eduardo: Bienvenido a la nave del misterio...

AdR dijo...

La presión es mala compañera...

Abrazos