lunes, 14 de julio de 2008

En el banco


“La situación coyuntural en Estados Unidos salpica las expectativas más optimistas con las que los bancos podríamos conceder préstamos sin el riesgo de morosidad que siempre conllevan a pesar de que clientes como ustedes lleguen con los avales necesarios. Si la Reserva Federal estadounidense ayuda a las dos principales entidades de aquel país a sobrellevar la morosidad que soportan en el pago de sus hipotecas de riesgo, nosotros, quizá, hablaríamos de otros términos contractuales. Porque el precio del barril del petróleo, que como saben sube como la espuma cada día, el de la electricidad, el tipo de interés del Banco Central Europeo y la falta de liquidez que asola las cajas fuertes de nuestras sucursales nos hace ser escépticos sobre la finalización de un período que nuestros mandatarios no se atreven a denominar crisis pretendiendo trasladar una confianza de plástico que yo no puedo compartir ahora con ustedes porque bla, bla, bla”.

Tendrá parte de ficción la reproducción exacta del monólogo que mis pabellones auditivos han registrado esta misma mañana con el pretexto de ir a ingresar un dinero al banco. Pero el contenido, esto es, el fondo del asunto, es lo suficientemente fiel como para poner la misma cara de susto que el matrimonio bien avenido que atendía sin atender a la sucesión de palabras, tópicos y pretextos que el conferenciante de medio pelo que tenían ante sí les ha proferido. Patético. Vamos, que ni las risas nerviosas con las que han decorado la educación de escuchar al farsante han podido romper una escena tragicómica que, a buen seguro, y bajo el mando de cachazudos con traje pequeño, pantalón de pescador y corbata rebozada en mil almuerzos de tedio se reproducen en numerosas entidades en estos días de cálido e ignorante verano economocista.
photo by marga ferrer

1 comentario:

Anónimo dijo...

Madre mia kikante... :)
leído. :)