lunes, 7 de julio de 2008

Nadal en póster


El Tejar de Somontes es un club deportivo ubicado cerca de El Pardo (Madrid) donde la práctica del tenis es una religión. Allí mamé de pequeño la afición por un deporte que nunca llegué a dominar pero que siempre he disfrutado. Eran épocas en las que nuestro tenis no brillaba, ni mucho menos, como hoy. Los logros más llamativos se ceñían a las medallas de plata del dúo Sergio Casal y Emilio Sánchez Vicario en Los Ángeles 1984 y en Seúl 1988, y a la explosión posterior de Arancha Sánchez Vicario, Sergi Bruguera, Álex Corretja, Berasategui, Juan Carlos Ferrero y Conchita Martínez. Todos ellos obtuvieron reconocimientos de la afición, ganaron en la tierra batida de París, incluso en la hierba de Wimbledon, caso de la tenista aragonesa, pero no alcanzaron la excelencia que sólo alcanzan los mitos.

Rafa Nadal entró ayer por esa puerta, ofreció una nueva exhibición contra el número 1 del mundo, Roger Federer, y dio un paso firme hacia la historia del tenis. Ganó el torneo de sus sueños, el mismo que le hizo llorar de incredulidad. Ya tiene cinco gran slams en sus vitrinas, algo de lo que muy pocos pueden lucir en el concierto tenístico internacional, ni siquiera el mítico Bjon Bork, que se ha quedado sin ser el único en haber ganado cuatro Roland Garros de forma consecutiva y de ser desde 1980 el pionero en enlazar una victoria en París con otra en Londres. Nadal le pisó el récord en Roland Garros y ayer le birló la exclusividad en Wimbledon. Tenemos un tenista digno de ser aplaudido como el maestro que imparte una clase magistral con cada frase que pronuncia. La épica narración que trazó ayer la raqueta del manacorí concede a su gesta un tinte de gloria que llena de satisfacción al aficionado.

En ese club, cerca de El Pardo, tenían un póster de Boris Becker en cada rincón de pared aprovechable. Hace muchos años que no voy, pero supongo que el tenista alemán habrá pasado a mejor vida y que Nadal será el icono de referencia de los que, desde muy pequeños, empuñan la raqueta con la ilusión de llegar lejos.
photo by somos

2 comentarios:

Anónimo dijo...

la verdad es que Nadal es un auténtico profesional y lo ha demostrado con creces. és admirable. bueno yo en este campo no soy muy entendida pero comparto la misma opinión que tú, pero desde fuera de campo.... oooólé por nuestro gran campeón!!!!
la jaly,muak.

Óscar dijo...

Eso, y olé.