viernes, 22 de agosto de 2008

Eclipse de plata


No quiero ser ventajista, ni oportunista. Estoy contento porque España se ha clasificado para la final de básquet de Pekín 2008, pero el juego desplegado por los chicos de oro, ahora de plata, ha sido más bien mediocre. Desde que comenzó la competición, quizá debido al nuevo sistema de juego de García Reneses, la selección no se ha divertido como en citas anteriores. Los jugadores ÑBA pocas veces han sonreído, ninguna han machacado al rival como si de una pachanga se tratara –ni siquiera a Angola, a pesar de ganar de 48- y han lucido de exceso de victimismo en las maneras tragicómicas con las que se han desenvuelto en los momentos decisivos de los partidos. Han estado flojos, tampoco el entrenador ha sabido orquestar los cambios para mantener las inercias de juego favorables y los resultados nos han favorecido gracias a la suerte de ser los campeones del mundo. Aunque en China hemos sido más bien subcampeones de Europa que campeones mundiales, a tenor del juego desplegado. Precisamente, en septiembre de 2007 no ganamos en Madrid el cetro continental porque entramos en ese juego anodino, que se deja llevar por el marcador incierto, sin la ambición de otras ocasiones, poco agresivo y demasiado espeso como para deslumbrar.

España está en la final de los JJOO tras 24 años con la mejor plantilla que podría haber soñado jamás. Muchos NBA, demasiados millones sobre el parqué para tanta horchata. Sinceramente, todavía tengo memoria para saber que me quedo con los héroes del 84: Maragall, Solozábal, Corbalán, Villacampa, Iturriaga, De la Cruz, los Arcega, Sibilio, José Luis Llorente, Fernando Romay, Fernando Martín… Ellos fueron como el equipo que lució Pepu Hernández en el mundial de Japón de 2006; ellos creyeron en el espectáculo del baloncesto, ellos jugaron alegres, ellos disfrutaron de sus canastas. Qué vamos a añadir si los mejores jugadores españoles del torneo de Pekín han sido Felipe Reyes, Mumbrú y Ricky Rubio. Ni Rudy, ni Gasol, ni Calderón, ni Garbajosa, ni Navarro. Es imposible que la ÑBA pueda con la NBA a ese ritmo de tortugas reumáticas encogidas sin ambición. Medalla de plata y gracias. Con todo, esperemos que sepan despojarse de su vitola de estrellas y los Gasol y compañía vuelvan a divertirse en la final para deslumbrar como siempre han sabido hacer: desde la campechanía hecha canasta.
photo by somos

4 comentarios:

Anónimo dijo...

no te preocupes kikante seguro que en las próximas olimpiadas ganamos.. de los fallos se aprende tanto para jugadores como para los entrenadores..
pero.... que viva españaa!!!!
muuak.

Óscar dijo...

No, si jugar contra EEUU no es un fallo, es un logro. Pero se ha notado que ha habido otra mano menos alegre en la dirección, ha primado la defensa por encima del espectáculo al que nos habían acostumbrado los chicos de oro. Antes ganaban igual y nos divertíamos más.

Creo que después de estos JJOO muchos de los jugadores habrán cubierto sus expectativas internacionales y no regresarán a la selección. Así que, no habrá más ocasiones para disfrutar de la edad de oro del baloncesto español.

Recuperen sus videotecas...

Anónimo dijo...

Pero si el DKV de Aito ha sido el equipo más alegre y ofensivo en los últimos años en la ACB!!

Óscar dijo...

Pues Aíto ha triunfado en la selección por su sistema defensivo, mermando alegría al glamour de la selección.