jueves, 14 de agosto de 2008

Las mentiras del Plan Avanza


El Gobierno ha aprovechado la época de crisis para anunciar medidas de choque contra los mediocres indicadores económicos. Entre ellas, se encuentra la de reforzar las ayudas a las nuevas empresas, encuadradas en la línea ICO-Avanza, a través de los acuerdos suscritos con numerosas entidades bancarias. Se trata de líneas de financiación en condiciones favorables (0% de interés y meses de carencia para comenzar a devolver el préstamo oficial) procedentes de la bolsa abierta por el ICO para la implementación de las nuevas tecnologías en las empresas, la inversión en su presencia corporativa en internet y la consiguiente contratación de servicios de banda ancha para la navegación por el ciberespacio. Los requisitos que el Estado prevé para la concesión de estas ayudas los incluye en la página web del ICO y se centran en la aportación de las facturas justificantes de la inversión realizada en los términos señalados y que se hayan destinado al objeto delimitado por el Plan Avanza.

La realidad es tozuda y ofrece particularidades que descorazonan al interesado en obtener esas ayudas de las que hace gala el Gobierno para ganarse el titular de la sección de Economía y demostrar que apuesta por las nuevas empresas en época de crisis. Sin embargo, la letra pequeña de esa noticia contempla el fomento indirecto de la piratería bancaria por parte de aquellas entidades que han suscrito el acuerdo para canalizar la financiación. Éstas, aprovechan la libertad de movimientos que les concede el Gobierno con la excusa de que sean ellas las que arbitren las ayudas para presionar a sus beneficiarios, condicionándoles en algunos casos la concesión de la cuantía solicitada a la contratación de productos bancarios de la entidad, como fondos de inversión o depósitos equivalentes a la cantidad demandada. Es decir, el banco, con la complicidad ausente del Gobierno que luce de apoyo a las nuevas empresas, condiciona la ayuda estatal, pública, a una inversión privada en los productos de su oferta financiera.

Precisamente, la situación de crisis que excusa la aprobación de medidas extraordinarias de apoyo a las empresas coincide con un período de reticencia por parte de las entidades bancarias a conceder financiación. Éstas, independientemente del acuerdo suscrito con el Gobierno, ponen trabas incoherentes a los consumidores que pretenden acudir a la llamada de las ayudas públicas revestidas de provecho privado sin que los responsables públicos hagan nada por remediarlo. El titular ya se lo han ganado, la letra pequeña y los abusos que cometen los encargados de canalizar las ayudas contra la crisis le importan bien poco. Lo importante es lucir palmito en el escaparate de la manipulación.

3 comentarios:

AdR dijo...

Cómo asustan las letras pequeñas... yo ya estoy un poco harto de ellas ya.

Abrazos

Óscar dijo...

Las peores son las revestidas de oficialidad, las que dejan el control de lo público en manos privadas, las que empequeñecen aún más si cabe a la persona anónima.

Saludos

Anónimo dijo...

es verdad! sí que hay que leer siempre las letras pequeñas... para no llevarse un chasco. :)))
muak.