martes, 12 de agosto de 2008

Las vacaciones de Sergio


Sergio se levanta a la misma hora que otro día cualquiera de agosto, de un salto sostenido en el tiempo y sin ganas de ducharse. Un trago de leche fresca, tres bostezos y un bocado a una magdalena seca componen el desayuno estival de su resaca perenne. Está harto, cansado de descansar, le duelen los pies y las rodillas; sus ojos permanecen en un estado vidrioso que le impide leer las letras del teletexto cuando pretende informarse de los titulares becarios de última hora. Tiene calor, por fin accede a ducharse, con agua fría, claro. A los cinco minutos suda como si la refrescante lluvia artificial recibida en el baño hubiera sido una mentira más de las que le cuenta a su familia cuando le preguntan por su relación con Sandra.

Siempre dice que se quieren mucho, que todo funciona a las mil maravillas pero su vida de pareja no marcha más allá del cortejo sexual impuesto una vez por semana, los sábados por la noche, antes del Informe Semanal. Sin trabajar, Sergio no tiene la excusa fácil para salir corriendo y se ve sometido a tareas domésticas que descuida el resto del año. Sandra es una de las pocas mortales que trabaja en agosto y Sergio consume su tiempo vacacional, obligado por la política de su empresa a que sea este mes, entre sábanas sudadas, pelos de gato, revistas desgastadas, horas de televisión, playstation y cerveza.

Llaman a la puerta. ¿No has hecho la comida? Que va, no hay nada. Pues vete a comprar. No me apetece. A mí tampoco me apetece ir a trabajar y voy. Lo siento. Siempre lo sientes. Improvisamos un bocadillo. Llevamos tres días igual, Sergio, no podemos sobrevivir a base de bocadillos. Vale, pues nos vamos a comer por ahí. No, yo no trabajo para gastarnos el dinero en menús. Pues tú misma. Eres un desagradecido y un vago. Ya, lo sé, pero estoy de vacaciones. ¿Vacaciones? Bla, bla, bla.

Comieron bocata y ni se hablaron hasta el día siguiente a la misma hora para acordar los términos del divorcio.
photo by somos

2 comentarios:

AdR dijo...

Es que eso no es vida. Pero ni la de ella ni la de él, pienso. Otras dos personas que se han encontrado y no se ven.

Abrazos

Óscar dijo...

Es una auténtica plaga, pero tan real como el fracaso de vidas conformistas que se adhieren sin pensar a un modelo de convivencia insoportable.

¡Saludos Adr!