miércoles, 6 de agosto de 2008

Mascarero


No sé qué máscara ponerme hoy para salir a la calle. Con este calor, es mejor protegerse la autenticidad con un factor impenetrable. Me parece que optaré por la de irónico contumaz para que nadie pueda acceder a mis puntos débiles. O no, mejor cogeré la de soñador callado, para que se ceben conmigo, me señalen y despierte risas nerviosas de necios. Aunque, pensándolo bien, ¿para qué someterme al arrojo estulto de voces domingueras? Definitivamente, me colocaré la de don nadie, pasaré desapercibido, me quejaré sin que se me escuche, caminaré sin que se me vea, sonreiré a la muerte sin que su guadaña me abarque y me tomaré un café con tostadas sin dejar propina (o sin pagar).

¡Qué horror!, ¡vaya desorden! El armario parece un stand de grandes firmas rebajado al 70% el primer día de rebajas. ¿Dónde estará la máscara de don nadie? Bueno, mejor me quedo con mi cara, mi casa, mi gato y mi aire acondicionado. A los que me esperaban en la esquina o en la playa les remito a mañana cuando, después de haber ordenado el amasijo de roles, luzca la cara que esperaban de mí, o no.
photo by marga ferrer

3 comentarios:

AdR dijo...

Tengo que confesarte una cosa: la máscara de Don Nadie la he cogido yo, que me va a servir para mucho estos días en los que quiero pasar desapercibido. Escribiré posts en paredes, y les pondré imágenes a modo de graffitis :) La música la pones tú.

Óscar dijo...

Está bien, adr, acepto el trato. Cógela prestada pero la próxima vez avisa. :-)

Anónimo dijo...

yo tambien me apunto a lo de coger una máscara prestada,ya que muchas veces uno se la pondría... :))
muuaak.