jueves, 7 de agosto de 2008

Sobremesa


Calima, aire negro de climatizadores helados, pájaros tartamudos que estornudan filamentos de monóxido de carbono, atrevidos sin gorra cruzan el asfalto caldoso, la telenovela se abre paso entre ventanas de tedio, bares de menú plegado dejan a medio abrir el cierre de la merienda temprana, servilletas y publicidad desechada recorren centímetros de acera farwest, coches prever circulan con las escotillas abiertas, otros consumen más por menos calor en burbujas congeladas. Si hubiera un kitkat sin decibelios podríamos escuchar ronquidos de siestas de visillo, encuentros de platos en fregaderos espumosos, chapuzones en charcas de exhibicionismo vecinal e, incluso, el beso cariñoso de una madre orgullosa de los deberes hechos por su hijo en el cuaderno santillana.

Las sobremesas en verano son diferentes a las del resto del año, son más largas y aburridas, ociosas y maleducadas, malhumoradas, pastosas, interminables. Quien quiere seguir su camino rutinario siempre se olvida de que en España esa misión es imposible. Agosto, agosto, agosto…
photo by marga ferrer

3 comentarios:

Anónimo dijo...

pues yo,kikante, me hecharia una siestecita cada día!tanto en invierno como en verano pero el tiempo entre trabajo- comida -trabajo no me lo permite!!!! menudo chasco! :((
muuaaak.

AdR dijo...

Magnífica compilación...

... un kit kat sin decibelios...

¿Qué más quieres que te diga? :)
Magnífico.

Abrazos

óscar dijo...

Gracias por vuestros comentarios.