martes, 5 de agosto de 2008

Viajes forzosos


Diez días fuera de casa le bastaron para echar de menos su sofá orejero, el canasto de las palomitas, el mando a distancia y las revistas de dudosa reputación que conservaba bajo el colchón de la habitación de invitados. Nunca le gustó viajar y menos a países con costumbres antónimas a las suyas, sin gusto para preparar un plato de comida en condiciones, con lugareños escasamente noctámbulos y poco dados al chiste fácil. Se preguntaba qué hacía en un lugar como ése, sin conocer ni una palabra de aquella lengua tan extraña, perdido en un lodazal de agua, polvo, monóxido de carbono y azufre.

No hay que morir sin conocer mundo. Ya, pero no tanto, se decía. No le gustaba viajar pero cada verano hacía las maletas para poner rumbo hacia destinos perdidos. Lo importante era poder decir que había estado en tal o cual lugar con un carrete de fotos como testigo y dos o tres figuritas de recuerdo que decoraran la estantería de objetos exóticos, ubicada justo detrás de ese magnífico sofá que ahora echaba de menos. Un té rojo de las comarcas lindantes con el Himalaya le había devuelto a la realidad, a la nostalgia del anuncio de nescafé, a la confortabilidad de la pereza hecha hogar. Todavía le quedaban once días en aquel infierno, doce para volver al trabajo.

Si no hubiera almas a quien contar los viajes, ¿viajaríamos?
photo by somos

1 comentario:

Anónimo dijo...

bueno!!! al fín he podido actualizar tu blog! ya que se habia quedado atrapado en el artículo de "a la playa" será que, como estamos en Agosto y además en Ibiza pués.. queria estar ahí. :)
referente al artículo de hoy, decirte que és muy gratificante viajar por el mundo. pero eso sí, normalmente se quieren compartir las experiencias con alguien. o por lo menos esta és mi opinión.
Aunque siempre hay gente que no le importa viajar sola ni compartir las experiencias ya que lo hacen para ellas mismas, les dá sabiduría y también les relaja.
pero bueno cada uno sabrá. verdad?.
La jaly,mami y armadillo. muak...