viernes, 22 de agosto de 2008

Vibraciones


Es emocionante reencontrarse con vibraciones primigenias, aquellas que descubrimos cuando nuestro espectro sensorial está en fase de desarrollo. Conforme crecemos, quemamos el efecto sorpresa poco a poco, sin darnos cuenta. Nos convertimos en seres cuya capacidad emotiva se ve reducida a la emoción de los que nos rodean, de la sensibilidad abierta por los que se ubican en estadios ya reconocidos por nuestra experiencia. Lo que en su origen eran percepciones intensas por vírgenes, hoy son repeticiones sin fuste, consecuencias planas de nuestra toma de contacto con la realidad.

Pelotas saltarinas, cromos, el olor del forro de los libros, los rotuladores, las ceras, el tren de la bruja, ver el mar, recoger conchas en la playa, una moneda de diez duros, un billete, un balón, bañarse en el río, subirse a un avión, viajar sin padres, bajar de un autobús, pagar la cuenta de un restaurante, dormir a escondidas, besar por primera vez, emborracharse sin tapujos, cobrar una nómina, hablar español en Francia, parlotear inglés en Londres, soñar sin pesadillas. Cuando dejamos de percibir vibraciones, lo mejor es reencontrarlas sin ser tan horteras como para hacerse pasar por algo que no somos o que dejamos de ser hace tiempo.
photo by marga ferrer

4 comentarios:

AdR dijo...

Dí que sí. Todas esas vibraciones se quedan, sólo hace falta recordar para volver a sentirlas como vivas. Me gusta pasarme por aquí porque me haces recordar cosas con...
con tan sólo leer cosas como:
una moneda de diez duros :)

Un abrazo

Óscar dijo...

Gracias por tu fidelidad, señor Scriptoria.

Saludos

Anónimo dijo...

QUE RAZÓN TIENES HERMANO.... YA IBA SIENDO HORA DE CONTESTAR A ALGO, NO??? A QUE TE HACE ILUSIÓN? PUES ALA!! CON TODO Y ESO, ME DA QUE SEGUIREMOS YENDO AUNQUE SOLO SEA POR RECORDAR A LOS QUE NO LO HACEN RECORDAR. UN BESO HERMANO.

Óscar dijo...

El comentario más deseado siempre llega. Un besote. Gracias