jueves, 11 de septiembre de 2008

Aquel día...


Con el resabor del café anquilosado aún en mi esófago, las risas rebotadas de una última conversación laboral de sobremesa, reincorporado casi en duermevela a mi puesto de trabajo en la redacción de aquel periódico local de grato recuerdo, nadie respondió a la algarabía de los elefantes entrando en la estancia, ni me miraron, ni me saludaron, nada. En algún otro lugar más amplio, con presencia más numerosa de periodistas podría ser normal, pero en aquella redacción de dimensiones liliputienses aquello no respondía a una reacción ordinaria. Nadie estaba sentado, reinaba un silencio viciado, como el que se respira antes de caer una bomba o de comenzar una batalla en las películas bélicas, como el de la enajenación de un bosque en llamas segundos antes de ser regado por un avión cuba. Concentrados en una esquina de la redacción, amontonados frente al televisor de 14 pulgadas que servía para ver de refilón los eventos deportivos del fin de semana, los compañeros asistían atónitos a algo de lo que yo no me había enterado, por lo menos hasta que hice acto de presencia en aquel lugar distinto, donde la rutina también miraba cariacontecida hacia aquel monitor de cocina. Silencio mudo, rostros de talco, comisuras secas, pupilas dilatadas y varios ‘no puede ser’. Un compañero me cogió del brazo y me incorporó al auditorio improvisado, a la burbuja helada de un instante anclado en mis retinas sin remedio. Apago.

Alguien dijo con acierto de profeta que a nadie se le olvidaría lo que hizo aquel día. Y tú, ¿dónde estabas el 11-S?

2 comentarios:

Carlota dijo...

La verdad es que no se me ha olvidado... estaba comiendo en mi casa, acababa de salir de trabajar, y recuerdo las primeras imágenes y la voz de Matías Prats, creo que era... acababa de ocurrir el primer choque... todavía no se sabía nada de las causas, y faltaba por venir el segundo... y es curioso... ayer no encendí la tele en todo el día... ayer recordé que era 11 de septiembre, el día que mis niños empezaban el cole... y siento decirlo, no lo asocié con ese día maldito... la fragilidad de la mente humana :(. Un abrazo.

AdR dijo...

Yo estaba en una mesa con mis padres. En las noticias dijeron que una avioneta se había estrellado contra una de las torres.

Minutos más tarde pusieron la imagen, aquella sombra negra no era una avioneta...