martes, 23 de septiembre de 2008

Chapas (y II)


En el quiosco venden a 30 pesetas pegatinas redondas, rostros de ciclistas que se pegan en las chapas. Laguía, Pino, Recio, Delgado, Lemond, Lejarreta, Cabestany, Bruynell, Roche, Millar, Nelly, Arroyo. Todos salen con la gorra que les da de comer, la que auspicia las letras del que paga. El favorito es el Reynolds, desencadenante de peleas previas a la competición, nadie quiere quedarse sin el jefe de filas de la marca de aluminio. Las etapas discurren bajo una calma tensa, nunca ganan los mismos, depende del tino que cada cual luzca al empujar la chapa con el dedo índice, de que no se caiga a la cuneta y tenga que retroceder hasta su posición original y de que no haya arena sobre el hormigón de los bordes de aquellos maceteros de unos diez centímetros de ancho, carreteras retorcidas en ángulos de 90 grados donde las chapas trazan curvas inverosímiles calculando la bisectriz sin escuadra ni cartabón, con la suerte de sortear los socavones del trazado y de llegar primero a una línea de meta pintada, como los nombres de los héroes en la calzada, a golpe de las tizas traídas de la clase de última hora donde el profesor sale antes de que los jugadores abandonen el aula y, distraídamente, se llenen los bolsillos de cal.

En el quiosco venden a 5 pesetas los sobres de cromos de la liga de fútbol. Butragueño, Míchel, Sanchís, Martín Vázquez, Buyo, Salguero, Valdano, Santillana, Pardeza, Mino, Tendillo, Maceda, Jankovic, Miguel Ángel, Cholo. Zubizarreta, Lineker, Archibald, Migueli, Calderé, Bakero, Beguiristain, Clos, Schuster, Julio Alberto, Alexanco, Alonso, Huges. Baltazar, Julio Prieto, Marina, Arteche, Hugo Sánchez, Tomás, Fenoll, Penev, Bustingorri, Manolo, Futre… Con ellos completan los álbumes, van al rastro a intercambiárselos, a conseguir el último fichaje del Cartagena o del Elche a cambio de 100 repetidos, juegan a palmearlos para ganar más, a elegir entre dos mazos y al que le salga el nombre con más letras gana el número de cromos pactado. Todo un trabajo de estrategia para, por fin, terminar la colección. Cuando los rotuladores se han gastado, las creaciones artísticas adaptadas a la circunferencia dentada de la chapa han pasado de moda y la fascinación por conservar el álbum de la temporada anterior se ha desvanecido, comienza la operación rescate de cromos. Despega cuidadosamente los de su equipo favorito, coloca la moneda de cinco duros sobre el jugador, recorta el círculo y lo pega en la chapa. Álbum destrozado y colección al traste, pero mañana, cuando llegue a casa de David, vacilará de las chapas tan realistas que luce su plantilla de campeones en la alfombra de los sueños.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

muy bonito!! si señor. qué tiempos aquellos... :)
muak.

AdR dijo...

Eso. Tú sigue dándole a los recuerdos, verás como suelto unas lágrimas dulces en mi café sin azúcar.

Abrazos

Alex Sual dijo...

Hola, Óscar. No sé cómo lo consigues, pero tus posts siempre me devuelven a la infancia...
Aún recuerdo los "chaplillos" tan chulos que hacía mi hermano... que, para proteger las pegatinas, recortaba un perfecto cristal redondo y lo colocaba encima, rellenando el borde con jabón...
No veas cómo molaban... y la rabia que me daba que siempre me ganara... con aquel equipo Kas...
¿Te acuerdas del equipo Huesitos?... Creo que por casa de mis padres... debe andar todavía un álbum... con los cromos...

En fin, no me enrollo más... Sniff.. sniff... porque me emocionan estas entradas...

Un saludo... y sigue así..

Óscar dijo...

Adr: es bueno soltar lágrimas, aunque sean de cocodrilo. Como dices, endulzan la vida, la hacen más maleable. Disfruta de los recuerdos. Saludos.

Álex Sual: el equipo huesitos, el kas, el zor, el bh... grandes tiempos. Por cierto, sobre ese cristal perfecto y redondo del que hablas, ¿no probaste nunca a colocar sobre el corredor (chapa) el tapón de plástico de uno de esos vinorros de mesa estilo 'El Tío de la Bota'? Hubieras ganado a tu hermano más veces... Me alegro de que mis posts tengan esa utilidad, es todo un piropo. Saludos