domingo, 21 de septiembre de 2008

Filtraciones


El periodista bebe del agua filtrada de sus fuentes. Al introducir el concepto en el blanco de la discusión política, los ‘chorros’ que acostumbran a suministrar bajo mesa informaciones de interés periodístico caen en discursos tautológicos. La ministra de Fomento sale a la palestra para negar que los documentos de la investigación del accidente del JK5022 publicados en algunos medios de comunicación procedan de su departamento, la oposición pide su comparecencia en el Congreso de los Diputados por este particular y las cabeceras de los diarios que no han accedido a tales informaciones condenan el uso fraudulento de documentación privada y bajo secreto sumarial, impotentes de no haber sido ellos los artífices de la exclusiva más que defensores de la oportunidad periodística ante el acceso a detalles relevantes del accidente aéreo.

¿Qué partido político no filtra?, ¿qué medio de comunicación desfavorece el juego de las filtraciones?, ¿por qué engañar a los ciudadanos valiéndose de argumentos éticos, deontológicos o políticos? El día a día del trabajo de la profesión periodística queda marcado por llamadas procedentes de ‘teléfonos rojos’ con intereses en la aparición de datos, estadísticas, informaciones, mentiras y verdades cuya importancia y peso se miden en función de cómo marcan la agenda-setting de la semana y la de sus adversarios. El periodista es el aguador, el intermediario en el cruce de recados que se lanzan los filtradores, los mismos que ahora se rasgan las vestiduras al trasladar al debate político las filtraciones del vuelo de Spanair.

Meter un gol al periódico rival es lo que, en la jerga periodística, significa publicar lo que la competencia no ha visto. Un ejercicio cotidiano basado en mirar siempre de reojo a la redacción de enfrente y en la obsesión por tener más contenidos exclusivos, ya sea en el ámbito de los medios nacionales, regionales o locales. Paradójicamente, los lectores pocas veces advierten las consecuencias de esta batalla cainita, dado que suelen ser fieles a sus cabeceras, cadenas o emisoras y rara vez, salvo que sean personas del mundo de la filtración o periodistas, contrastan su elección editorial con otras.

Esperemos que reine la cordura en la agenda temática que recogerán los medios de comunicación esta semana y que no asistamos, pues, al esperpento de apariciones públicas humedecidas por filtraciones rutinarias revestidas de escándalo.


3 comentarios:

AdR dijo...

AL final... por una cosa o por otra... la casa quedará por barrer. Siempre pasa lo mismo en este país.

Abrazos.

Óscar dijo...

Ya, ¿pero quien tiene la escoba?

.-)

Saludos.

AdR dijo...

He aquí el quid de la cuestión...
evidentemente... alguna bruja, y no la señora de la limpieza.