viernes, 26 de septiembre de 2008

A lo lejos, humo


En enero cumpliremos en España tres años sin humos en los espacios públicos. Se hace raro recordar situaciones no muy lejanas relacionadas con nicotina, alquitrán y colillas esparcidas por suelos oficiales. Últimamente he visto películas españolas, no muy antiguas porque los protagonistas pagan en euros y no en pesetas, en las que fuman en oficinas, autobuses, trenes, restaurantes sin división de espacios, en aulas de instituto o de facultad. Sorprende la precocidad con la que el tiempo devora nuestras costumbres y la capacidad de adaptación del ser humano a la normativa. Suscitamos polémicas estériles que se apagan con el tiempo, acatamos con el morbo de ‘a cuanta más prohibición mejor’ la restricción de libertades, nos gusta vernos exprimidos, tanto a los quejicas como a los conformistas o a los pasotas.

Hablamos por hablar, escuchamos argumentos y los repetimos de forma imprecisa, convertimos comentarios en soflamas masivas, pero si nos dicen que no podemos comprar una cerveza a las diez de la noche, nos resignamos, si nos prohíben introducir en el avión nuestros utensilios de higiene, nos callamos, si nuestras meadas son grabadas por cámaras de seguridad, nos indignamos por lo bajini, si llamamos a cualquier empresa y nos graban, nos extrañamos, si a lo lejos vemos humo dentro de una hectárea de suelo público, nos chivamos. Perro no come perro, pero humano devora humano cuando se cree en posesión de la verdad y la puede revertir contra el vecino. Voy a cumplir tres años sin fumar y no lo dejé porque lo prohibieron, ¿se lo creen?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

En el curso de prevencion de riesgos pregutaron:
¿Quienes de los que estais aqui fumais?
Alguien dijo que pocos han levantado la mano.

Saludos.

AdR dijo...

Me lo creo, y haces bien :)