martes, 21 de octubre de 2008

Igual, mejor, peor


Conocer en persona al ídolo de la infancia y desinflar el pálpito emocional guardado celosamente durante años al primer intercambio de palabras. No hace muchos días escuché en la radio a un oyente que narraba la decepción que sintió al toparse en vivo y en directo e intercambiar unas palabras con el cantante que tantas vibraciones había despertado en él desde su tierna adolescencia y por el que tanto dinero había gastado, hasta convertir la estantería de su habitación en un altar de devoción. Su dios no vocalizaba, divagaba en exceso, no escuchaba y sudaba tinta. Desmitificó de un plumazo el endiosamiento proferido hacia el desconocido cuando se dio cuenta de que era una persona, con todas las imperfecciones que eso conlleva.

En una escena de ‘El color del dinero’, el recientemente fallecido Paul Newman se calibraba la vista sometido a un especialista que le preguntaba con tono académico si veía igual, mejor o peor. Nadie puede saber si el encuentro con su ídolo significará una percepción igual, mejor o peor de la esperada, depende del grado de ceguera o del catalejo por el que el interesado haya estado mirando al afamado. Para algunos será una gozada comprobar que el personaje de sus pósters es de carne y hueso, que llora sin actuar, que ríe sin leer un guión o que enmudece ante la barbarie. A otros les dará igual, bien porque no entienden de estrellas ni saben leer las constelaciones, bien porque tienen los pies en el suelo como para saber distinguir entre un millonario y un hipotecado.

Igual, mejor, peor… da igual, es mejor no pensarlo; desnaturalizar a los famosos, visibles e indubitables, puede tener consecuencias peores para la salud. Lo mismo que sumergir en veinte segundos de fama a alguien instalado en el más estricto de los anonimatos. Refresquen sus gustos, sáquenlos del cajón de los recuerdos y prepárense, nunca se sabe con quién se pueden encontrar en la puerta del servicio.
photo by marga ferrer

1 comentario:

sergio dijo...

Muchas veces elegimos una persona por jugar en tu equipo o por actuar en tu pelicula preferida y creamos un idolo con muchas virtude, bueno muchas no ,todas y casi ningun defecto .Somos tan tontos que valoramos a algien por meter goles y no damos importancia a las personas con las que hemos compartido nuestra vida , despues nos llevamos desilusiones por personas que ni conocemos ,que bobos.como idolos prefiero a Begoña y Antonia con todos sus defecto ,que al kun y Rober de niro con todas sus virtudes