miércoles, 22 de octubre de 2008

Indolencia


El picudo rojo es un bichito que hace polvo las palmeras, las deja sin vida en pocos días. No se conforma con acabar con un ejemplar, despliega un comando exterminador compuesto por amigos, primos, hermanos y algún sobrino obeso, cuestión de genes. Son parásitos indolentes de un bien tan preciado en algunas zonas de España como Elche, Alicante o Valencia. Practican su actividad sin tapujos, desconocedores del mal que propinan a las generaciones cuidadoras de palmerales centenarios, insectos sin razón, gorgojos asquerosos que irrumpen en la calma humana, preestablecida y pensada para no sufrir sobresaltos más allá de los rumores que deslizan entre ellos, las reglas dictadas que quebrantan o el soniquete de las rejas, celdas donde terminan los desviados, los picudos sociales.

Alguien levanta el palillo verde sin tocar el amarillo ni el rojo, en silencio, sin que nadie se entere, a sus anchas, revestido de persona corriente, el normalito de su finca de vecinos, el tímido en las noches de estudias o trabajas, el discreto en clase, el formal y educado en su puesto de trabajo, mileurista o dosmileurista, como mucho, sin caché, solo o acompañado, el forofo de nadie, el modoso, escasas veces modesto y nunca prepotente ni despiadado. El mismo que afila el cuchillo de la indolencia cuando se le presenta la ocasión, el que coloca un pañuelo en la boca histérica del que es herido de muerte de un navajazo por la espalda. Indolencia, picudo rojo de la sociedad; indolencia, sentimiento cero.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

vaya bichito indolente..... :)
muak.

Anónimo dijo...

vaya bichito indolente..... :)
muak.